El presidente del BCE, Jean Claude Trichet ha señalado que los riesgos para la estabilidad de precios "se han incrementado más" y ha advertido de que la institución mantiene un grado de "elevada alerta" y se podría decidir una subida de tipos de pequeña proporción en la próxima reunión con el objetivo de anclar las expectativas de inflación y prevenir la materialización de efectos de segunda ronda. El Banco Central Europeo ha revisado notablemente al alza sus previsiones de inflación para 2008 y 2009 y a la baja las de crecimiento para el año que viene por el fuerte encarecimiento del petróleo y de los alimentos. La entidad pronostica ahora una tasa de inflación para 2008 entre el 3,2 y el 3,6%, frente al 2,6 y el 3,2% pronosticado en marzo.
Según Trichet, la revisión al alza de la inflación "refleja unos precios del petróleo y de los alimentos más elevados y presiones inflacionistas en el sector de servicios". Además, el BCE prevé un crecimiento este año entre el 1,5 y el 2,1%, en comparación con la horquilla entre e 1,3 y el 2,1% que había augurado en marzo, lo que supone una revisión al alza del rango inferior del intervalo. El banco europeo pronostica un Indice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) entre el 1,8 y el 3% para 2009, también por encima de las proyecciones realizadas en marzo, cuando la entidad preveía un a inflación entre el 1,5 y el 2,7% para el año que viene. La tasa de inflación permanecerá por encima del 3% durante un periodo más persistente de lo anticipado previamente, apostilló el presidente de la entidad europea. El BCE define la estabilidad de precios como una tasa de inflación cercana pero siempre por debajo de 2%. Para 2009, el banco europeo augura un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de la zona del euro entre el 1 y el 2%, lo que significa que ha revisado a la baja las proyecciones de marzo (1,3 y 2,3%) debido al incremento del precio de las materias primas.