El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido optar por la prudencia y mantener los tipos de interés en el 4% pese a los recortes realizados por la Reserva Federal estadounidense en los últimos meses y teniendo en cuenta los elevados niveles de inflación en la zona euro. La crisis del mercado del crédito provocada por el desplome del sector subprime norteamericano ha hecho que, por el momento, la institución decida mantener el precio del dinero estable en espera de la evolución de los mercados financieros, y a pesar de que las grandes instituciones, como el FMI y la OCDE, pronostican que el crecimiento de la eurozona se situará por debajo del 2% en 2008 y cerca del 1% en 2009.
El IPC preliminar de mayo se situó en el 3,6%, el máximo de la historia y aunque el organismo esperaba un repunte de la inflación en los primeros meses del año por el encarecimiento del crudo y los alimentos, el dato se sitúa 1,6 puntos por encima del objetivo oficial, del 2%. Además de elevar el precio del dinero, el BCE ha mantenido en el 3% la facilidad de depósito, que marca la remuneración del dinero, así como la facilidad marginal de crédito, que establece el tipo al que presta dinero a los bancos europeos, y que queda situada en el 5%. RECORTES A FINALES DE AÑO A pesar del empeoramiento de las previsiones de crecimiento de la eurozona, el BCE esperará a que se relaje la inflación para dar aire a la economía con un recorte del precio del dinero, según los expertos consultados por Europa Press. Según Caja Madrid, esta moderación de los precios se producirá a partir del mes de septiembre, que podría verse apoyada por "una corrección de los precios del crudo", señaló Juan Antonio Cabrera, del servicio de estudios de Caja Madrid, quien sitúa el recorte de tipos en el mes de noviembre "debido a que para entonces el BCE dispondrá de datos que reflejarán una cierta moderación de la inflación y de indicadores marcando un considerable enfriamiento de la actividad en la UEM", concluyó. Por su parte, el servicio de estudios del BBVA sitúa el recorte en diciembre, tal y como adelantó esta semana el economista jefe de BBVA y director del servicio de estudios del banco, José Luis Escrivá, que además, pronosticó un nuevo recorte de 25 puntos básicos en marzo del próximo año para dejar el precio del dinero en el 3,5%. El servicio de estudios del banco cree que la inflación sólo será un problema para el BCE a corto plazo ya que según todo indica, no habrá efectos de segunda ronda al no haberse trasladado a los salarios. Además, según estima, el precio del petróleo acabará por relajarse. Concretamente, la previsión del informe sobre la evolución del IPC de la eurozona para 2008 es del 3,3%, para alcanzar el 2,1% en 2009, una desaceleración que abrirá las puertas a dichos recorte de los tipos que darán un respiro a la ralentizada economía comunitaria. En cualquier caso, las críticas de las instituciones a la restrictiva política monetaria del BCE han cesado en las últimas semanas, en primer lugar por parte del FMI, que esta misma semana elevó en 3,5 décimas su previsión de crecimiento para la zona euro, hasta el 1,75%, y calificó de "apropiada" la decisión de mantenerlos en el 4%. EURIBOR Sobre la evolución del Euribor, Cabrera apuesta por que se relajará a finales de año, cuando se produzcan los primeros recortes de tipos de interés por parte del BCE. Aunque es poco probable que la prima de riesgo que cotiza el tipo de interés euribor a un año se modere significativamente antes de finales de año, las perspectivas de relajación de la política monetaria "deben ser suficientes para ocasionar una caída de los tipos de interés en el mercado interbancario", señaló el analista, quien aseguró que "el euribor a un año puede ceder por debajo del 4,50% en el último trimestre del año". Desde BBVA, son menos optimistas. El banco no prevé que se mueva a lo largo de 2008 debido a las tensiones financieras y a que el mercado no descontará por adelantado el recorte de tipos, por lo tanto, se mantendrá en niveles cercanos al actual hasta que el BCE ejecute de facto recortes sobre el precio del dinero.