Nueve entidades conformarán el denominado 'banco malo' de las cuatro ya están nacionalizadas, dos de ellas pretenden levantar el vuelo solas y el resto baila sin pareja ante plantones en las citas y demás pufos inmobiliarios. Pero lejos de arrojar luz sobre el sector financiero, hoy se abren nuevos interrogantes. Las antiguas cajas no nacionalizadas presentan sus planes de viabilidad ante un Banco de España que ni ha fijado parámetros, ni ha recibido el visto bueno de Bruselas. Lo dicho, nuevamente desprenden 'confianza' por los cuatro costados

La recién creada -y antes negada- sociedad de gestión de activos tóxicos de entidades inmobiliarias nació sabiendo que no era querida y eso acarrea consecuencias psicológicas evidentes. El síndrome de los 'no deseados'. El 'banco malo' pasará a acoger el ladrillo y suelo de las entidades que ya han sido nacionalizadas, esto es, Novagalicia Banco, Catalunyacaixa, Banco de Valencia y, por supuesto, Bankia. De ella saldrán más de 60.000 activos y diez millones de metros cuadrados de suelo y se deduce, además, la entrada de dos actores -inversores- nuevos en escena o más bien uno, Mapfre, y por extensión la Mutua que se están pensando aquello de entrar en el juego de inversiones a largo plazo como las que permitiría esta sociedad.

El modus operandi consistirá en hacerse con los activos problemáticos de las entidades y hacerlo con un descuento adicional que, según un informe elaborado por la consultora N+1, rondará un descuento de entre 5 y 10 puntos sobre el 80% aplicado al suelo, el 65% a las promociones en curso y el 35% de las viviendas terminadas. Pero nada es seguro: Bruselas no se ha pronunciado, entre otras cosas, porque es complicado responder cuando la pregunta no está formulada.

Este miércoles es el turno de las entidades que, por el momento, no han recibido ayuda del Estado. El Banco Popular ya ha anunciado una ampliación de capital para cubrir los más de 2.300 millones de agujero -de ahí el 'castañazo' en bolsa de las últimas dos semanas teniendo en cuenta que acumula diez jornadas en negativo-; Ibercaja salvará los muebles como pueda y ayer sorprendía con un hecho relevante enviado a la CNMV en el que se desentendía de la fusión con dos homólogas aduciendo aquello de que 'si algo comienza mal, para qué seguir en la lucha...'. ¿Razonable decisión? Teniendo en cuenta que la líder de las tres necesitará remediar 226 millones de euros y que Liberbank y Caja 3 necesitan 1.198 y 779 millones de recapitalización es casi mejor estar solo que mal acompañado.

La cuestión es que todas las entidades entregarán ante el Banco de España sus planes de saneamiento para el próximo curso sobre 'hipótesis' otorgadas por la autoridad monetaria que recuerdan a los supuestos empleados por la consultora Oliver Wyman en el análisis a la banca nacional y de los que exclusivamente se hizo caso al peor, luego lección aprendida.

Banco Mare Nostrum -ya acostumbrada al rechazo...- ha anunciado su intención de reducir el agujero inmobiliario a 1.000 millones de euros.

¿Quién financiará la limpieza bancaria? El FROB. Recibirá capital europeo -con ese máximo de 100.000 millones de euros- para sanear directamente a las instituciones financieras que lo precisen y para dotar al 'banco malo' también. Préstamo, por cierto, al 3% a pagar a Bruselas y que la banca pagará al 8%, así que ¿beneficio para el contribuyente, no? Esperen. En caso de impago, llegan los 'cocos', esto es, los bonos contingentes convertibles que pasarán a ser acciones del banco y, por tanto, del Estado. En otras palabras, nacionalizadas. El objetivo del Gobierno es que no compute como deuda y de ahí que pretende que, como mínimo, el 55% del capital del banco malo, esté en manos de bancos -los grandes previsiblemente-, fondos e inversores, pero siempre serán los contribuyentes los que asuman la parte de pérdidas en caso de producirse. Por lo demás, la venta está prevista en 10 ó 15 años.

El Financial Times publicaba este martes un artículo en el que aseguraba que el éxito de la sociedad dependerá del 'éxito' de las operaciones. Recomendada asimismo a España fijarse en ejemplos previos como Irlanda o Suecia y es que si tiramos del pasado, el que termina pagando siempre es el mismo. Caso de la crisis bancaria estadounidense entre 1985 y 1996 en la que los ciudadanos asumieron unas pérdidas cercanas a los 93.000 millones de euros.

Pero el problema de fondo sigue siendo, como siempre en los últimos años, la confianza. “Dudamos de que los precios vayan a ser lo suficientemente bajos para atraer inversores extranjeros al banco malo", afirma el informe de N+1. El Gobierno pretende acercar los inmuebles a precio de mercado, pero ni tan siquiera se ve capaz de concretar qué significa exactamente esto.

A ello se suma un conflicto evidente entre el 'protector' de la banca, el Banco de España, y el Ejecutivo. El gobernador, Luis María Linde, pretende ajustar la rebaja para protejer a las entidades afectadas, mientras que tanto Bruselas como Economía apuestan por precios competitivos para dar salida al ingente ladrillo que estalló con la burbuja, pero que no se desvaneció con la espuma.