Los bonos convertibles son un híbrido entre los títulos de renta fija convencional y la renta variable. La explicación es bien sencilla: por su tipología (en el vencimiento del bono convertible se suele devolver acciones en lugar del nominal) es un activo que permite capturar de forma parcial las subidas en renta variable del subyacente, con niveles de volatilidad muy inferiores a los típicos del mercado bursátil. Asimismo, durante fases correctivas en los mercados de acciones, la parte de renta fija actúa como soporte y contiene las pérdidas.

Si 2012 fue un gran año para la renta fija convertible (como referencia, el índice Exane Top ECI 25 Convertible Bond se anotó un 19,67% con una volatilidad del 5%), el año 2013 está siendo igualmente bueno: 1,9% en lo que llegamos de año, por debajo del 3,17% del Eurostoxx 50 pero muy por encima del apenas 0,1% que registra la renta fija corporativa con calificación crediticia de grado de inversión (tomando como referencia el índice Citigroup EuroBig Corporate).
A pesar de la favorable evolución reciente, es un tipo de activo que me parece un complemento ideal para diversificar las carteras y que permite dar un plus de rentabilidad a los perfiles conservadores sin asumir demasiado riesgo: es un tipo de activo que nos permite estar en “renta variable”, y al mismo tiempo estar “cubiertos” ante el riesgo de cesiones de las cotizaciones.

El fondo Parvest Convertible Bond Europe, es una de las mejores alternativas dentro del universo de fondos de inversión pertenecientes a la categoría de renta fija convertible, en la que ocupa un buen puesto dentro de los fondos defensivos con una sensibilidad de la cartera de deuda a los movimientos de la renta variable que es inferior a la media de la categoría.

Evolución del fondo Parvest Euro Convertible Bond y comparativa con el índice TOP ECI 25 Convertible Bond


Fuente: Allfunds Bank