La elevación de los requisitos de provisión para los activos inmobiliarios pone al descubierto el problema de morosidad por la exposición al ladrillo del sector bancario español, que podría estar próxima al 12% en cifras reales no declaradas y está siendo el detonante de una nueva ola de consolidación y fusiones en el sector que se presenta doloroso, tanto por la reducción del crédito como por los ajustes de costes que resultarán en reducción de capacidad en las redes de oficinas.

Los bancos necesitarán mayores provisiones extraordinarias ante la posible exigencia de mayores reservas por parte del Gobierno, algo en lo que solamente aquellos bancos que obtengan ganancias extraordinarias serán capaces de irse fortaleciendo, mediante la elevación de sus niveles de reserva. Tomando las cifras de provisiones anunciadas (30% para viviendas terminadas, el 50% para viviendas en construcción, el 80% para suelo urbano y 90% para suelo rural), Bankia, Popular-Pastor y Sabadell serían las entidades más afectadas por dichas provisiones adicionales, con 8.652 millones, 4.425 millones y 2.583 millones de euros respectivamente.

El entorno macroeconómico débil de España durante los próximos trimestres sigue siendo el principal lastre pare el sector bancario español y condiciona negativamente cualquier posible solución de reestructuración, de modo que los bancos están actualmente destruyendo valor por la combinación del margen de intereses bajo presión, elevadas dotaciones de previsiones, reducción del tamaño de los balances y las mayores exigencias regulatorias. Sólo gracias al apoyo del BCE las entidades están logrando salvar el margen de intermediación. Aunque a corto plazo podemos ver presión sobre los márgenes, casi todos los bancos han incrementado sus posiciones en la subasta de diciembre a tres años y no descartamos nuevos aumentos en el LTRO de febrero.

Sin embargo la situación todavía tiene margen para empeorar por la mala calidad de los activos, y esperamos que la morosidad siga aumentando por las todavía elevadas nuevas entradas brutas de morosidad. No olvidemos que la morosidad oficial reconocida por las entidades enmascara la magnitud real del problema, ya que NO incorpora tres grupos de activos problemáticos:

A) Activos inmobiliarios adquiridos en dación de pago o adjudicados.
B) Créditos declarados subestándar por el Banco de España.
C) Refinanciaciones y carencias concedidos para evitar la entrada en mora.

Considerando todos los activos problemáticos con elevada probabilidad de acabar generando pérdidas, la morosidad potencial real a la que se enfrenta el sector financiero español es del 12%. Escenario que trasladado a un proceso de radical concentración y ajuste de costes costarán 50.000 puestos entre despidos y prejubilaciones.

Con todo, entre los bancos españoles, solamente Santander, BBVA y CaixaBank se encuentran en una posición relativamente más cómoda respecto al resto de entidades. Especialmente Santander, que podría acelerar todavía más la limpieza de su balance, reservando una cifra próxima a los 1.790 millones de euros de ganancias del último trimestre de 2011 y 600 millones este primer trimestre, procedentes de la venta parcial de su negocio de consumo en Estados Unidos y desinversiones en el negocio asegurador en Latinoamérica y bancario en Colombia. Muy posiblemente la aceleración de este proceso en el Santander, además de poner más presión sobre sus competidores, pase a convertirse en un referente para el sector, representando además la mejor oportunidad de inversión del sectorial en España, especialmente si tenemos en cuenta que en los últimos meses su cotización ha quedado rezagada un 11% respecto a la del BBVA.