China ha asegurado que continuará con la reforma gradual de su política cambiaria, en respuesta a las críticas de los ministros de la eurozona, que piden a Pekín que deje flotar libremente su moneda. En los últimos dos años, el yuan se ha apreciado en más de un 9 por ciento como resultado de la política de ajuste y, según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Liu Jianchao, China va a continuar con esta política.
Los ministros de Finanzas de la zona euro pidieron ayer a Pekín que deje flotar libremente su moneda para que se produzcan los "ajustes necesarios", y anunciaron el envío de una delegación a China este año para discutir cuestiones de política macroeconómica. El portavoz del ministerio de Exteriores chino, ha señalado que su país está preparado "para tener un diálogo sobre estas cuestiones". Además, ha reconocido que "muchos países han expresado sus preocupaciones (por el sistema cambiario chino)", aunque advirtió de que "deberían tener clara la posición del Gobierno chino". En julio de 2005 China abandonó el cambio fijo del yuan con respecto al dólar y estableció unas bandas de fluctuación, aunque EEUU considera que la moneda china está todavía infravalorada, lo que mejora la competitividad de los productos chinos en el mercado estadounidense y encarece los bienes de EEUU en China