Por su parte, Perino dijo que la Casa Blanca está "muy cerca" de llegar a una decisión sobre la concesión de ayudas económicas a los fabricantes de automóviles pero se negó a ser más específica. Es la primera vez que la administración de Bush admite públicamente que está considerando la quiebra de uno o varios de los Tres Grandes de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) a pesar de las advertencias que el cese de actividades de uno de ellos provocará graves pérdidas económicas y laborales.
Las palabras de Bush y Perino se producen un día después de que Chrysler anunciase que dejará de producir vehículos en Norteamérica durante un mes, desde mañana hasta el 19 de enero, como consecuencia de la caída de la demanda de sus productos. La decisión de Chrysler provocará el parón total de las 30 plantas de producción (desde plantas de montaje hasta fábricas de motores, transmisiones y estampado) que el fabricante tiene en Estados Unidos (22), México (5) y Canadá (3).
El segundo fabricante estadounidense de automóviles, Ford, que se encuentra en mejor situación financiera que GM y Chrysler, también dijo que durante tres semanas 10 de sus 12 plantas de montaje en Norteamérica pararán sus actividades al extender una semana las tradicionales vacaciones navideñas. A principios de noviembre un estudio dijo que Estados Unidos perdería 3 millones de empleos si los Tres Grandes de Detroit cesasen sus operaciones.
En caso de que sólo uno de los Tres desapareciese las pérdidas de empleos sumarían 2,4 millones de personas en el 2009 y las económicas 125.000 millones de dólares. En 2011, las pérdidas laborales se reducirían a 1 millón.

