Los bancos cotizados españoles han capeado la tormenta financiera sorprendentemente bien hasta el momento. Pero eso es sólo la mitad de la historia.  Alrededor del 48% del negocio de préstamos en España está en manos de las cajas de ahorro, entidades no cotizadas en gran parte controladas por los gobiernos regionales del país. Muchas de ellas pasan por problemas como resultado del colapso del sector de la construcción y la subida de la tasa de morosidad. La patronal que las representa está pidiendo al Gobierno que tome decisiones urgentes para evitar "dramáticas consecuencias".
"Nos enfrentamos a la peor crisis en 80 años, y lo que estamos haciendo simplemente no es suficiente", dijo Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, a los miembros del Congreso de los Diputados en una audiencia el martes. "Si fallamos, la crisis nos arrastrará".

Quintás pidió al Gobierno que ayude a los propietarios a reducir sus deudas para frenar la espiral de impagos hipotecarios, que cambie la norma para que los bancos no tengan que provisionar el valor total de las hipotecas impagadas y que provea a los bancos con garantías para ayudarles a recaudar nuevo capital.

El Gobierno español no ha respondido por el momento. Altos cargos han dicho que el fondo de garantía puede ayudar a bancos individuales si es necesario, pero que no es necesario un apoyo al sector en su conjunto.

A diferencia de Estados Unidos o muchos otros países en Europa, España no ha tenido que inyectar ningún capital en sus bancos. Desde 2000, gracias a la estricta regulación del Banco de España, las instituciones financieras han acumulado un colchón de capital con el que sobrevivir los primeros veinte meses de la crisis global de crédito. El regulador bancario español también ha ayudado a los bancos a evitar vehículos fuera de balance e instrumentos financieros tóxicos que llevaron a muchos otros bancos a pasar dificultades.

Pero España entró oficialmente en recesión en el cuarto trimestre de 2008. Un creciente número de analistas cree que el Gobierno tendrá que inyectar capital en los bancos dentro de poco, particularmente en las cajas. Moody's Investors Service dijo el mes pasado que las fusiones serían probablemente una necesidad para sobrellevar la crisis.

La Comisión Europea prevé que el PIB español se contraerá este año un 2%. Estima también que la tasa de desempleo del 14% -ya es la más alta en la Unión Europea- subirá al 19% el próximo año.

Debido a sus sólidos lazos con las comunidades y negocios locales, las cajas de ahorro han sufrido en sus carnes el colapso del sector de la construcción durante el último año. Las cajas tienen una tasa de morosidad del 3,79% del total de sus préstamos a finales de 2008, desde el 0,89% de un año antes. En cambio, la tasa de morosidad de los bancos cotizados era del 2,8% a finales de 2008, desde el 0,77%.

Los analistas esperan que los préstamos impagados en el sector bancario ascienda al 9% este año, un nivel desconocido desde la recesión de 1992-1993 en España. Un número que será mayor en las cajas.

"Las instituciones medianas y pequeñas, principalmente cajas de ahorro, son las más vulnerables porque están más expuestas al mercado de la construcción y a segmentos de población de bajos ingresos", avisó Standard & Poor's Ratings Services en un informe reciente.

Hasta ahora, el Gobierno ha intentado solventar los problemas de las cajas fusionándolas con otras más poderosas. Pero el complicado rompecabezas regional podría dificultar esos procesos. Los miembros de los consejos de las cajas nombrados por los políticos se sientan en varias de ellas. Los políticos ayudan a las cajas directamente para aumentar su gasto en obra social. Se resisten a entregar el control a través de una fusión, particularmente con entidades de otras regiones.