La vicepresidenta de Renta Corporación, Anna Birulés, consideró hoy que más de una "empresa se quedará en el camino" como consecuencia del ajuste que está sufriendo el sector inmobiliario, una situación que puede suponer una oportunidad de crecimiento para quienes sepan adaptarse. En un encuentro con la prensa organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), Birulés lamentó que se hable de crisis del sector inmobiliario de manera generalizada, cuando, a su juicio, se trata de un ajuste "coyuntural y cortoplazista".
En este sentido, minimizó el efecto de la crisis de las hipotecas de alto riesgo (subprime) originada en EEUU, si bien reconoció que la restricción del crédito se ha dejado notar entre los empresarios del sector inmobiliario. En su opinión, lo peor parece haber pasado, ya que los bancos han empezado a discriminar entre empresas y a darse cuenta de que hay compañías con modelos de negocio que las hacen más inmunes a un ajuste. "La incertidumbre se va acotando, aunque todavía estamos en una etapa de mayor aversión al riesgo", dijo la ex ministra, quien añadió que en la medida en que las empresas sigan presentando buenos resultados y los bancos se recuperen "volverá el apetito por el riesgo". A su juicio, a despejar la incertidumbre debe contribuir el mantenimiento de los tipos de interés y el crecimiento sostenido de la economía, ya que en caso contrario caerían la inversión, el empleo y el consumo generando un círculo vicioso del que sería más difícil salir. No obstante, Birulés se mostró convencida de que antes de que acabe el año el mercado financiero volverá a la "normalidad", pero reconoció que en ese proceso "más de una empresa se quedará en el camino". Entre las más vulnerables señaló aquellas poco diversificadas, centradas en mercados como el de la segunda residencia, y que no cuentan con la capacidad necesaria para flexibilizar su modelo de negocio ante circunstancias menos favorables. No es el caso de Renta Corporación, que según explicó Birulés sigue un modelo muy flexible, que le permite adaptarse a los cambios del mercado, con una elevada rotación de activos que es clave en el negocio de la inmobiliaria catalana. La compañía cuenta con tres unidades de negocio (residencial, oficinas y suelo) enfocadas en los mercados más líquidos (grandes ciudades principalmente) y con presencia en cinco países (España, Alemania, Francia, Reino Unido y EEUU). Renta Corporación se dedica a la compra, transformación y venta de inmuebles y suelo urbano con una alta rotación que no suele ser mayor de un año. De acuerdo con los resultados de 2006, de unas ventas totales de 590 millones de euros, el 52% provino del negocio residencial; el 35%, de las oficinas; y el 13%, del suelo urbano. Al explicar el modelo de negocio de la inmobiliaria, Birulés aseguró que el mercado es "bastante injusto" con la acción de Renta Corporación, ya que su precio no refleja el valor de una compañía que sabe adaptarse a los momentos de desaceleración y que está presente en las parcelas de negocio que "sufren menos". Asimismo, Birulés criticó la falta de profesionalización del sector, que necesita de cambios normativos que permitan ampliar el abanico de fondos de inversión inmobiliaria y que den el empujón definitivo a los REIT (sociedades cotizadas que canalizan ahorro como los fondos, pero que también promueven el alquiler y cuentan con ventajas fiscales).