El 9 de marzo de 2009 el índice estadounidense S&P 500 llegó a los 666 puntos. Desde ese momento se revaloriza un 300% hasta los 2.726 puntos actuales. Esta espectacular escalada del selectivo más representativo de Wall Street supone el segundo período alcista más largo de la historia, sólo por detrás del que se vivió entre 1987 y 2000 con el ‘pinchazo’ de las puntocom.

En concreto, el S&P 500 lleva 3.285 días de ciclo alcista, frente a los 4.494 días de revalorizaciones continuadas que se vivieron en el anterior ‘bull market’, como lo denominan los analistas de Wall Street. El índice pasaría la historia si sigue en esta fase durante 1.209 días más, algo que genera muchas dudas entre los expertos dado las incertidumbres que sobrevuelan en los mercados y la alta valoración de las acciones de EEUU.

La crisis financiera de 2008 y la quiebra de Lehman Brothers dejaron tocados a los mercados. Sin embargo, las políticas expansivas de los bancos centrales, que han reducido los tipos de interés a mínimos, la compra masiva de activos y las ayudas al sector financiero han ayudado a que se produje este ‘rally bursátil’ que dura ya nueve años en la renta variable estadounidense.

Esta revalorización también ha llegado acompañada dealtas valoraciones en las acciones que cotizan en Wall Street, el desplome de la renta fija y sobre todo de una extrema confianza en el mercado, que algunos analistas definen como complacencia. De hecho, en este arranque de 2018 la renta variable ya le ha visto ‘las orejas al lobo’ con la vuelta de la volatilidad a niveles más cercanos a su media histórica, que se sitúa en los 19,4 puntos para el índice VIX. En la actualidad este índice llega a los 17,4 puntos, en contraste con la media a la que se rebajó el pasado año hasta los 11 puntos.

“Creo que continuará algo más este ciclo. No creo que se pueda esperar la misma rentabilidad que en 2017 porque no creo que se pueda esperar una mayor expansión de múltiplos. Pero el crecimiento es positivo, la inflación no es problemática, la Reserva Federal no va a ser tan agresiva como el mercado está esperando, así que considero que el mercado va a seguir subiendo”, apunta Esty Dwek, especialista de inversiones de Natixis IM.

 

 

De hecho, el S&P 500 en 2018 consigue una rentabilidad del 2,32%, en comparación al 19,4% de retorno de 2017. “El año pasado fue el primero en más de cien años que la bolsa de EEUU subió todos los meses de manera consecutiva, no había pasado nunca, eso sí que es insólito. Las bolsas tienen que tener correcciones como las que vimos en febrero de forma habitual. Pero lo importante es que el fondo sigue siendo positivo aunque hay nubes en el horizonte, la economía mundial crece de manera sincronizada, donde la inflación está controlada, ya veremos qué es lo que pasa con las políticas fiscales de Trump en EEUU, con políticas monetarias muy expansivas aunque los tipos están subiendo, el entorno macro es positivo”, explica Luis Martín, director de ventas en España de BMO.

Desde JP Morgan apuntan que las correcciones de febrero han servido para que los inversores aumentarán exposición a la renta variable aprovechando las oportunidades. Aunque esta estrategia para los analistas del banco de inversión estadounidense hay que “disfrutarla mientras se pueda, porque está mostrando signos de desvanecimiento”. El estratega de mercados globales de JP Morgan, Nikolaos Panigirtzoglou, señala en un informe que los comportamiento “erráticos” de los inversores minoristas arroja “dudas sobre la idea de que los inversores minoristas servirán como el comprador marginal de acciones en esta coyuntura”.

Otra de las preocupaciones que sostienen desde el banco más grande por activos de Estados Unidos son la inversión de 100.000 millones de dólares que se entraron en fondos cotizados de bolsa (ETF) en enero. JP Morgan teme que los inversores se estén quedando “sin liquidez, según se deriva de las posturas que están adoptando los grandes fondos institucionales”.

 

 

Una visión compartida por Bank of America que prevé que este 2018 el mercado capitule hacia posturas más defensivas, ya que “la magnitud y la duración del mercado alcista hacen que las acciones sean más vulnerables”. Según los analistas de la entidad americana, sólo podemos ver dos catalizadores para hacer de este el mercado alcista más grande de toda la historia: un aumento imprevisto en el crecimiento de la productividad y una burbuja especulativa derivada de una gran rotación de deuda que generan los mercados de valores.

Para los expertos de Bank of America los resultados empresariales son el auténtico motor de Wall Street, y por lo tanto el mayor riesgo está en que las compañías presenten crecimiento de beneficios y ventas más débiles de lo que lo han hecho hasta ahora. Algo que la reforma fiscal de Donald Trump intenta solventar, aunque sus políticas proteccionistas con el acero y el aluminio han lastrado a los mercados en las últimas sesiones.

Luis Francisco Ruiz, director de análisis de Estrategias de Inversión, comenta que “asistimos a una pequeña moderación en los índices de actividad empresarial y de confianza de los consumidores que se mantienen en niveles altos o muy altos de forma generalizada. Por zonas geográficas, EEUU es la que mayor momento positivo presenta y confirma los temores de sobrecalentamiento de Jerome Powell”.

La Reserva Federal, por su parte, va a continuar subiendo los tipos de interés y la duda que tiene el consenso es si el banco central los elevará tres o cuatro veces este 2018. “Me sorprende que haya pasado desapercibido por el mercado la reducción del balance de la Reserva Federal cuando hemos visto en los últimos años la alta correlación que ha tenido con el mercado el tamaño del balance. Ya se verá cómo son capaces de digerir la economía y los mercados la reducción del balance y la subida de los tipos de interés”, subraya Ruiz.

“La economía continúa respaldando y el fondo macroeconómico es fuerte, lo que pasa es que los mercados están pidiendo a gritos un descanso en esa tendencia alcista tan acusada que han tenido en los últimos años”, sentencia.