Si el tono del comunicado de la FED del pasado miércoles sorprendió a los mercados por su inusual dureza y dejó la sensación de que la próxima subida de tipos era inminente, el dato de empleo de enero parece que ha espoleado esos temores. La rentabilidad de los bonos americanos se ha disparado en el instante que se han conocido las cifras.

Estados Unidos creó 200.000 empleos en enero, una cifra superior a lo que estimaba el consenso de analistas de Reuters que manejaban unas estimaciones de 180.000 puestos de trabajo. Pero, además, los salarios experimentaron la mayor subida anual en más de ocho años y medio, el 2,9%. Esto ha hecho pensar a los inversores que la inflación podría elevarse más de lo previsto este año.

Un país con una tasa de paro del 4,1% en el que su presidente acaba de presentar una reforma fiscal y está pidiendo al congreso que le apruebe su famoso plan de inversión en infraestructuras no puede más que crecer y hacerlo con salarios más altos e incentivando el consumo. Sobre el papel todo parece positivo, pero la medida se toma en una fase muy tardía del ciclo, sin que el Banco Central haya terminado de normalizar su política monetaria. Todo parece indicar que si los precios comienzan a subir más de lo previsto, la FED podría tener que elevar más de tres veces el precio del dinero este año.

Una de las consecuencias que se han observado en el mercado inmediatamente después de conocerse el dato ha sido el movimiento del EURUSD. En estos momentos continúa debilitándose hasta el nivel de 1,24 unidades.

Pero si ha habido una brusca reacción esa ha sido la del mercado de bonos. Tipos más altos implica rentabilidades más elevadas en la renta fija. Y eso tiene una consecuencia, caída de los precios y pérdidas para los actuales bonistas.

No hay prácticamente ninguna firma de inversión que apueste en estos momentos por los bonos soberanos americanos.

El bono a 30 años ha colocado su rentabilidad en su mayor nivel desde marzo del año pasado, el de 10 años en los  niveles más elevados desde enero de 2014 al colocarse en 2,84%. Pero, además, el de cinco años en máximos de abril de 2010 y el de dos años en el pico de septiembre de 2008. Y eso preocupa.

Eso sí, este movimiento ha tenido una consecuencia que los mercados ven como positiva. La curva de tipos de Estados Unidos se empina. Así, el diferencial entre la rentabilidad del bono a dos años  y el bono a diez años está en máximos desde noviembre, según los cálculos de Reuters. Almudena Benedit, directora de gestión de carteras para Iberia de Julius Baer en Madrid, decía esta misma mañana que “la renta fija está tremendamente cara, sobre todo la de los gobiernos”.

Bonos

Fuente: Reuters