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Septiembre es tradicionalmente el mes más débil del año para las acciones de Wall Street. De momento, ha comenzado con ciertas dudas debido a la presión de los precios del petróleo y de las rentabilidades de los bonos. El pasado viernes, los tres grandes índices neoyorquinos cerraron con caídas tras un dato de empleo muy por encima de lo previsto (+162.000 empleos) que parece acercar de nuevo las temidas subidas de tipos. De este modo, el DOW JONES bajó un 0,51% hasta los 53.414,25 puntos; el S&P 500 se dejó un 0,38% y el tecnológico Nasdaq recortó un 0,38%.
Con estas caídas, el Dow acabó cerrando la semana con un descenso acumulado en los cinco días del 0,27%. Sin embargo, los otros dos lograron cerrar en positivo: el S&P 500 logró subir un 0,08% en el período, mientras que el mejor de los tres grandes fue el Nasdaq, que sumó un 0,39%.
Aprovechando que este lunes el mayor mercado bursátil del mundo estará cerrado por el Día del Trabajo, puede ser buen momento para hacer un alto en el camino y ver qué podemos esperar a partir de ahora.
La rentabilidad media del S&P 500 en septiembre desde 1945 ha sido un descenso del 0,7%, según un informe de Bespoke Investment Group. Aunque los dos últimos fueron positivos, rompieron una racha de cuatro septiembres consecutivos con pérdidas.
Pero este año además hay otra sombra que se cierne sobre el índice: las ‘midterms’ o elecciones legislativas de mitad de mandato, que se celebrará en noviembre. De acuerdo con el análisis de Bespoke Investment, los septiembres de los años de elecciones de mitad de mandato han tendido a ser aún más débiles, con un descenso medio del S&P 500 del 1,3%, casi el doble que la media de todos los años.
También se ha observado una gran volatilidad en los septiembres de mitad de mandato. Como se muestra en el siguiente gráfico, los cuatro mejores y los cuatro peores septiembres desde la II Guerra Mundial se produjeron en años de elecciones de mitad de mandato, incluido 2022, que fue el cuarto peor septiembre para el S&P 500.

Un análisis del comportamiento de septiembre durante las ‘midterms’ revela los grandes movimientos. De los 20 años de elecciones de mitad de mandato desde la II Guerra Mundial, el S&P 500 ha tenido la misma probabilidad de subir o bajar al menos un 5% que de moverse menos del 5%. En comparación, en todos los demás septiembres desde 1945, el S&P 500 solo ha experimentado un movimiento del 5% en el 15% de las ocasiones. Si bien el mercado no sube todos los septiembres, la volatilidad suele hacerlo.

¿Cuáles son las grandes referencias de la semana?
Mirando más en el corto plazo, esta semana vendrá marcada por la publicación el viernes del informe del Índice de Precios al Consumo (IPC) de agosto. Será especialmente relevante la evolución de la inflación subyacente, que, en principio, se espera que se haya moderado hasta el 2,4%, frente al 2,5% registrado en julio.
La inflación se ha situado por encima del objetivo del 2% durante aproximadamente cinco años, pero el informe de esta semana cobra especial relevancia dado que la siguiente -más en concreto, el día 16- el FOMC celebrará una nueva reunión de política monetaria. A día de hoy las opiniones están muy divididas sobre qué hará la Fed: los operadores del mercado dan una probabilidad de un 58,4% a que haya una subida de tipos de 25 puntos (hasta un rango entre el 3,75% y el 4%) y del 41,8% a que se mantengan.
Por otro lado, los datos del Índice de Precios de Producción (IPP) del jueves ofrecerán un anticipo desde la perspectiva mayorista de la ecuación de precios.
En el ámbito empresarial, el jueves será la jornada clave de la semana, con especial protagonismo de los resultados de Oracle. Dado el giro de la empresa hacia el endeudamiento en los últimos tiempos, sus resultados trimestrales suelen servir de indicador del estado de la financiación de la IA. El gigante del software Adobe también presentará resultados el jueves, tras un reciente cambio de CEO. Por último, los resultados de Macy's -también el jueves- ofrecerán una lectura sobre la situación del consumidor americano.

