No parece que haya mucho miedo en los mercados y si lo hay está muy oculto. Quizá por eso muchos índices no dejan de marcar máximos, justo en un momento en el que la volatilidad se ha desplomado. Pero los expertos de Citi acaban publicaban recientemente una nota en la que afirmaban que el mercado sí deja algunos resquicios a las dudas.

En concreto, a los expertos de esta firma les preocupa la desaceleración en el ritmo de fusiones y adquisiciones (M&A) que se está produciendo en Estados Unidos en los dos últimos años.

Explican que podrían existir algunas razones que explicaran este descenso en el número de operaciones corporativas.  Aseguran que los abogados que se dedican a la actividad de fusiones y adquisiones afirman que el factor de la incertidumbre está pensando. Y no por la evolución de la economía, sino por “algunos aspectos impredecibles que ha traído consigo la nueva administración Trump”.

Pero en opinión de la firma de análisis “esto solo explicaría el bajo nivel de actividad de M&A en los últimos seis meses y la tendencia ha sido pobre en los últimos uno o dos años, al menos”. Aseguran por eso, que “en el pasado sí que ha existido alguna correlación con el S&P 500 y esto podría generar miedos quizá más legítimos de los que se usan para justificar la falta de apetito de renta variable estadounidense”, explican.

Pero Trump no sería el único causante del mal que aqueja a este tipo de operaciones. En opinión de estos analistas, “los esfuerzos de los reguladores de las autoridades de la competencia europeos –y también del departamento de justicia de Obama-, también habían puesto freno a muchas de las operaciones antes de la lelgada de Trump.

Además, “basándonos en las encuestas realizadas a los clientes institucionales en los últimos tres trimestres, el interés en elevar la inversión de capital también podría estar detrás de este cambio en las prioridades de las compañía y su esfuerzo en otras actividades más allá de las corporativas para elevar las ventas”.

Sin embargo, en opinión de estos analistas,podría haber espacio para la esperanza. “El diferencial que existe entre el cash flow y la rentabilidad de los bonos basura podría incentivar las operaciones corporativas en los próximos meses”, dicen.

Si a eso se le añade una mejora del optimismo de las empresas y la contracción de los spreads del high yield en 2016 –tras haberse expanddido en 2015 por algunos problemas con el sector petrolero, todo parece dispuesto para que aumente el número de operaciones corporativas.  En opinión de estos analistas “aunque el gráfico es preocupante, el potencial para que se produzca un aumento en la tendencia del número de operaciones corporativas es razonable”, señalan.

S&P 500 fusiones