Los analistas de esta firma, que es la mayor entidad de trading en divisas del mundo, la subida del 11% de la divisa brasileña desde mínimos de cuatro años y medio es “otra razón para vender una de las manzanas podridas” dentro de la cesta de monedas de países emergentes.



En una entrevista con Bloomberg, los expertos de esta firma apuntan que Brasil podría sufrir una rebaja del rating, ya que está previsto que este año presenten el mayor déficit de cuenta corriente de los últimos 11 años.

Según los datos de la agencia, las apuestas bajistas han alcanzado máximos de 1 mes esta semana, hasta 20.000 millones de dólares.

Y todo pese a los grandes esfuerzos del Banco Central de Brasil (COPOM), que para evitar el desplome de su divisa y su efecto en la balanza por cuenta corriente, ha elevado los tipos de interés en 175 puntos básicos, hasta el 9%. (Ver: La economía de Brasil en gráficos)

A las propias deficiencias de la economía brasileña, en los últimos meses también se ha unido una fuga de fondos hacia Estados Unidos, como consecuencia del posible inicio del tapering que anunció Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal el pasado mayo.

Por eso el ministro de economía del país pedía hace unas semanas en un viaje a Estados Unidos, que el tapering fuera ordenado, para evitar más daños a sus finanzas. (Ver noticia)

Para revertir esta situación, el Banco Central de Brasil decidió intervenir hace unas semanas en los mercados de divisas con un programa en el que se pensaba inyectar 60.000 millones de dólares hasta finales de año.

El Banco Central anunció que invertiría 500 millones de dólares diarios de lunes a jueves en el mercado de futuros y para el viernes se reserva otros mecanismos. El objetivo de la autoridad monetaria era convencer a los mercados de que estaban dispuestos a hacer todo lo necesario para evitar que el real siguiera cayendo. Según estas declaraciones, no lo ha conseguido, ya que los expertos no confían en el real.