Durante la segunda mitad de 2026 no esperamos que se produzca un cambio en el estado del ciclo económico actual. El crecimiento continuará, pero será casi con total seguridad más inestable: el resultado incierto de la guerra en Irán, los aranceles y la energía han devuelto la inflación al centro de atención.
Lorenzo Prats, Sales Support en J. Safra Sarasin, destaca que las materias primas ganan interés por la transición energética, la IA y la tensión geopolítica. Ofrecen diversificación y protección frente a la inflación. J. Safra Sarasin Sustainable AM propone una estrategia diversificada y basada en reglas.
Este jueves se reúne el BCE antes de su pausa del verano. Karsten Junius, Chief Economist en J. Safra Sarasin Sustainable AM, espera que el banco central mantenga una postura prudente, dejando abierta la posibilidad de otra subida de tipos en septiembre
Tras el buen comportamiento de los mercados financieros en el primer semestre del año, abordamos la segunda mitad del año con un optimismo prudente. Desde J. Safra Sarasin Sustainable AM, seguimos ligeramente sobreponderados en renta variable, pero hemos reducido nuestra exposición a los mercados emergentes hasta un nivel neutral. Tras la caída de los precios de las materias primas, volvimos a aumentar nuestra asignación a este activo a finales de junio. Las materias primas constituyen una parte importante de una cartera diversificada y ofrecen una protección muy útil frente a la inflación
En 2025 y principios de 2026, el metal precioso se vio favorecido por una sucesión de acontecimientos geopolíticos y por el aumento de los temores inflacionistas. Desde entonces, el oro ha caído un 30% desde su máximo. Por ello, aunque en JSS SAM son conscientes de la dificultad de acertar a corto plazo, consideran que el contexto favorable para el oro continúa intacto. Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, hace un comentario en el que creen que el oro se recupere hacia los 4.600 dólares antes de finales de año
¿Qué hay detrás de la aparente fortaleza de los resultados empresariales en Estados Unidos? J. Safra Sarasin Sustainable AM hace un análisis en el que explica que el segundo trimestre debería ser sólido para el S&P 500, impulsado sobre todo por semiconductores, energía y financieras. Sin embargo, advierte de que las perspectivas empiezan a moderarse por el posible enfriamiento del gasto en inteligencia artificial, la caída del apoyo del petróleo y el impacto negativo de un dólar más fuerte
Los mercados de petróleo han pasado del miedo a una disrupción de la oferta a una estabilización. Aunque el tráfico de petroleros está reanudándose gradualmente a través del Estrecho de Ormuz, las exportaciones siguen muy por debajo de los niveles previos a la guerra y es probable que persistan cuellos de botella significativos. Mientras tanto, los esfuerzos por reconstruir las reservas estratégicas y comerciales deberían sostener la demanda. Como resultado, es probable que los precios del petróleo se estabilicen en torno a 75–80 USD por barril, manteniendo la inflación general relativamente elevada este año, pero planteando solo un desafío limitado para los bancos centrales.
La inteligencia artificial sigue siendo un motor clave del crecimiento en EE.UU., pero unos bancos centrales más restrictivos, un dólar más fuerte y unas valoraciones elevadas en renta variable justifican una exposición selectiva al riesgo.
¿Qué implicaciones tiene para los mercados un euro débil frente a un dólar cada vez más fuerte? J. Safra Sarasin Sustainable AM explica por qué el euro sigue bajo presión frente al dólar y cómo esta dicotomía puede influir en la evolución de los mercados
Aunque los primeros datos del mercado laboral apuntan a una presión creciente sobre los puestos de “cuello blanco” y la literatura académica confirma que la IA está reconfigurando la demanda de trabajo, persiste el desacuerdo sobre los efectos agregados en el empleo. En parte, esto se debe a que la automatización real de tareas avanza mucho más lentamente que el potencial teórico de la tecnología. Por ello, dudamos que la Reserva Federal vaya a modificar su función de reacción en el corto plazo y consideramos improbable que suba los tipos simplemente porque, en algún momento, más trabajos puedan ser automatizados.