El discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole ha contribuido a aliviar las preocupaciones de que la Fed no esté haciendo lo suficiente para combatir la inflación, impulsando de forma significativa las expectativas sobre los tipos de interés oficiales en Estados Unidos. Combinado con la renovada tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, este giro más restrictivo de la Fed ha fortalecido al dólar estadounidense, al tiempo que ha ejercido presión sobre el oro y sobre la mayoría de las divisas del G10.
El oro ha repuntado con fuerza durante las últimas tres semanas y cotiza actualmente en torno a los 4.500 dólares por onza troy. Aunque la recuperación del oro parece haber estado impulsada en gran medida por el reciente retroceso del dólar estadounidense, creemos que también están entrando en juego otros factores de carácter más fundamental. Con Kevin Warsh como nuevo presidente, la función de reacción de la Fed se ha vuelto menos predecible, lo que previsiblemente elevará la volatilidad de los precios de los activos y aumentará la demanda de oro como cobertura frente a la incertidumbre. Además, a medida que crecen las dudas sobre la independencia de la Fed, vuelve a cobrar fuerza la posibilidad de que resurja la apuesta por el oro como protección frente a una pérdida de valor del dólar. Por último, los bancos centrales incrementaron notablemente sus compras durante el segundo trimestre, por lo que el sector oficial vuelve a constituir una fuente importante de demanda. Mantenemos nuestra convicción de que el metal precioso todavía tiene recorrido al alza de aquí a finales de año.
En 2025 y principios de 2026, el metal precioso se vio favorecido por una sucesión de acontecimientos geopolíticos y por el aumento de los temores inflacionistas. Desde entonces, el oro ha caído un 30% desde su máximo. Por ello, aunque en JSS SAM son conscientes de la dificultad de acertar a corto plazo, consideran que el contexto favorable para el oro continúa intacto. Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, hace un comentario en el que creen que el oro se recupere hacia los 4.600 dólares antes de finales de año
La inteligencia artificial sigue siendo un motor clave del crecimiento en EE.UU., pero unos bancos centrales más restrictivos, un dólar más fuerte y unas valoraciones elevadas en renta variable justifican una exposición selectiva al riesgo.
¿Qué implicaciones tiene para los mercados un euro débil frente a un dólar cada vez más fuerte? J. Safra Sarasin Sustainable AM explica por qué el euro sigue bajo presión frente al dólar y cómo esta dicotomía puede influir en la evolución de los mercados
El mercado se ha estabilizado tras la desescalada en Irán, pero los precios más altos del petróleo mantienen elevadas las presiones inflacionistas y obligarán a que la política monetaria siga siendo restrictiva.
El euro ha recuperado gran parte de la fuerte corrección registrada al inicio de la guerra en Oriente Medio. A pesar de su reciente repunte, el potencial alcista a corto plazo parece limitado.
Cuando comenzó la guerra en Oriente Medio, los tipos de cambio reflejaron principalmente la dinámica de los precios energéticos, dado su impacto en los términos de intercambio de las economías. Sin embargo, posteriormente las expectativas sobre los tipos de interés han vuelto a cobrar protagonismo. Es probable que el dólar estadounidense haya alcanzado su máximo en marzo y que, a partir de ahora, se debilite, salvo que se produzca una reescalada militar significativa entre Irán y EE.UU.
El colapso de FTX, el tercer gran golpe en el entorno de las criptomonedas, podría convertirse en el más grave. Bitcoin y Ethereum han acelerado notablemente su ritmo de ventas y la mayoría de los poseedores de Bitcoin están con el agua al cuello. Esperamos que la caída de FTX provoque más problemas en los mercados de criptomonedas, lo que implica que el proceso de consolidación continuará.