Añadir Estrategias de Inversión en Google

Se habla mucho de rotación, de que el dinero está saliendo de las grandes tecnológicas. ¿Es eso lo que está pasando de verdad?

No creo que se esté produciendo una salida de capitales del sector tecnológico, sino un cambio de bolsillos dentro del propio sector. Si la familia más rica de un pueblo construye una gran obra, durante ese tiempo no gana dinero, sino que gasta, y quien lo recibe es el proveedor. Algo parecido ocurre ahora: Microsoft, Amazon y Alphabet, que son los grandes compradores, tienen previsto invertir alrededor de 750.000 millones de dólares en infraestructura para inteligencia artificial, una cifra equivalente, aproximadamente, al PIB de Suecia. Ese dinero acaba en los proveedores, principalmente AMD, Samsung y Micron.

Por eso, creo que el efecto permanece dentro del sector tecnológico. También es interesante observar la magnitud de esa inversión. El año pasado, si incluimos a Meta junto con estas tres compañías, emitieron más de 120.000 millones de dólares en bonos, con operaciones tan llamativas como la emisión de Alphabet a 100 años. Ese es el principal efecto que hay que tener en cuenta: no estamos viendo una salida de dinero del sector tecnológico, sino una redistribución del capital entre las distintas compañías que forman parte del mismo sector.

Y esa apuesta por los proveedores de la inteligencia artificial, por los fabricantes de chips y de memoria, ¿ha funcionado?

Creo que sí ha funcionado en lo que llevamos de año. Si miramos los índices de semiconductores, han llegado a registrar revalorizaciones cercanas al 100%. Sin embargo, en julio vimos una corrección, y un buen ejemplo es Samsung. El 7 de julio presentó resultados con el mayor beneficio operativo de la historia de una tecnológica, 58.000 millones de dólares, 19 veces más que el año anterior. Aun así, la acción cayó alrededor de un 6%. ¿Por qué? Porque el mercado no paga por lo que has hecho el último trimestre, sino por lo que espera que hagas el siguiente. Es decir, no descontó que ese crecimiento fuera estructural, sino coyuntural. Probablemente porque los chips y los componentes que necesita la inteligencia artificial subieron cerca de un 40% en el primer trimestre, y el mercado interpretó que ese impulso era puntual. Además, los grandes compradores ya están advirtiendo de que van a vigilar cada dólar invertido y serán mucho más escrupulosos con el gasto, porque estas inversiones tendrán un peso cada vez mayor en sus cuentas.

Por eso creo que hay dos efectos. El primero es el que comentaba antes: el dinero fluye de los grandes compradores hacia los proveedores. El segundo es el movimiento de los inversores, que rotan desde los fabricantes de semiconductores de nuevo hacia las grandes compañías tecnológicas. Es, por decirlo de alguna manera, una rotación dentro de la propia rotación.

Si hasta dentro de un mismo sector el liderazgo cambia cada dos semanas, ¿qué significa diversificar hoy?

Que cambie el liderazgo dentro del sector tecnológico no significa que deba cambiar Microsoft por Micron. Al final, ambas inversiones parten de la misma tesis: la evolución de la inteligencia artificial. Por eso, creo que tiene más sentido hablar de diversificación cuando se combinan distintas tesis de inversión. Por ejemplo, si mi tesis es que la productividad seguirá aumentando con el paso del tiempo, puedo obtener exposición a esa tendencia a través de ETFs amplios. Si, en cambio, creo que las principales monedas van a seguir expandiéndose y habrá una degradación monetaria, tiene sentido buscar activos reales para protegerse. Si aquello que utilizo como referencia crece de media entre un 5% y un 7%, un activo cuya oferta aumenta mucho menos, como el oro, o incluso menos aún el bitcoin, representa una tesis de inversión muy interesante.

A eso añadiría una pata de liquidez que proporcione el flujo de caja necesario para mantenerse invertido, algo que considero muy importante. Y, por último, un bloque más táctico, donde la inteligencia artificial sí puede desempeñar un papel relevante. Ahí tiene sentido buscar las compañías que suministran "el enchufe", es decir, todo lo que necesita esa idea para funcionar.

En definitiva, no se trata de diversificar solo porque cambie el liderazgo dentro de la inteligencia artificial. Hay que dar un paso atrás y construir una cartera basada en distintas tesis de valor, preguntándose qué tiene que ocurrir para que cada una de ellas genere rentabilidad. Creo que así se consigue una cartera mucho más eficiente y con mayor capacidad para proteger el patrimonio a largo plazo.

Con tanto movimiento en el mercado, ¿cuál es el error más caro que puede cometer el inversor de a pie?

Uno de los errores más importantes es entrar en un activo simplemente porque está subiendo. Y no porque se compre a precios altos, ya que, si existe una tesis de inversión que lo justifique, no hay problema. El error es entrar únicamente porque el precio no deja de subir. El caso de los semiconductores es un buen ejemplo. Han llegado a revalorizarse cerca de un 100% y, si alguien decidió entrar a principios de julio solo porque veía esa subida, hoy acumularía pérdidas superiores al 10%. Al no haber una tesis de inversión detrás, esa corrección puede ser suficiente para que abandone el mercado y materialice las pérdidas.

Por eso creo que la clave es construir una tesis de inversión con calma y dejar que sean las aportaciones periódicas las que marquen el ritmo de la construcción del patrimonio. El tiempo es un gran aliado para conseguirlo. Lo importante es que las decisiones de inversión no las marque el estado de ánimo que uno tenga ese día o esa mañana.

¿Qué consejo le da al inversor español de a pie en este entorno?

El mejor consejo que puedo dar es que recuerde cuál es su gran aliado: el horizonte temporal. El caso de Samsung es un buen ejemplo. El mercado castigó en un solo día el mejor beneficio trimestral de la historia de una tecnológica. Sin embargo, un inversor particular no tiene que rendir cuentas en septiembre ni presentar resultados cada trimestre. Un gestor sí está sometido a esa presión y el mercado suele moverse con esa visión trimestral. El inversor, en cambio, puede permitirse pensar a décadas vista, y esa es una ventaja diferencial muy importante.

Además, hoy en día esas tesis de inversión pueden canalizarse a través de productos relativamente baratos. Existen opciones como los ETFs, cuyos costes suelen ser muy inferiores a los de un fondo de gestión activa. En ese sentido, John Bogle fue una gran inspiración para mí. Fue el creador de los fondos indexados de bajo coste y demostró que es posible trasladar una tesis de inversión a un producto eficiente y asequible. En Freedom24, inspirados también en esa filosofía, hemos establecido que cualquier inversión recurrente dentro de un plan de inversión tenga comisión cero, tanto en el fondeo como en la ejecución de las operaciones. Creo que esa combinación —un horizonte temporal de largo plazo y unos costes de inversión reducidos— es muy poderosa para construir riqueza con el paso de los años.

Este contenido se ha creado en colaboración remunerada con Freedom24.

Aviso de riesgo: invertir en instrumentos financieros conlleva riesgo de pérdida de capital. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Este contenido tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento ni una recomendación personalizada de inversión. Antes de tomar cualquier decisión, deben evaluarse las características y los riesgos del instrumento de acuerdo con los objetivos, los conocimientos y la situación financiera de cada inversor. La oferta de comisión del 0% se aplica exclusivamente a las operaciones realizadas mediante el Plan de Inversión con ETF de Freedom24. Pueden aplicarse otros costes.