Los mercados siguen cotizando ligeramente en negativo a pocos minutos de la apertura de Wall Strret. Sin embargo, hay compañías que están reaccionando al alza como Santander. Y es que tras conocer que el beneficio de las mayores entidades españolas ganaron algo más de 15.700 millones de euros “era raro que algunas entidades como Santander cayera algo más del 10%”. Reconoce Antonio Castelo, del departamento de rv de Interdin.
Eso sí, hay que tener en cuenta que “en los momentos previos a la caída de Lehman estaba cotizado a 8 euros por acción – antes se la ampliación y la caída de la banca británica- y era claramente desorbitada la bajada” cuando llegó a los 4 euros por acción. Por fundamentales, hay que separarla de la inconsistencia del mercado.

Pero ¿está justificada la penalización del mercado? Castelo admite que “es exagerado el pesimismo que tenemos pero cuando el mercado baja y cae a plomo no vale ningún argumento”. Por ello reconoce que cuando aconsejas comprar Telefónica a 18 euros por que es magnífico y ves que cae hasta los 16 euros es un poco complicado anticipar comportamientos. En este caso, “cuando el mensaje es que hay que salirse de un país y, en este caso de España, hay que deshacerse de todo: y Santander, Telefónica., BBVA o Repsol serán los que más sufren”.

En un momento en que repunta la volatilidad y el volumen del mercado aumenta significativamente podría ser una buena alternativa estar en BME. El responsable de rv de Interdin “quizás es uno de los valores que mejor han evolucionado. Todos estos movimientos rápidos del mercado le vienen bien al holding de la bolsa española porque al final crean más corretajes y ellos ganan más dinero”. No obstante, “nos parece que en los 20 euros está en precio”.

De sus recomendaciones, admite que no nos emociona el sector financiero porque excluyendo a Santander y BBVA con buena parte de su negocio fuera de España, “en la banca doméstica no nos atrevemos a averiguar lo que tienen dentro de sus balances”. Con las inmobiliarias pasa lo mismo, reconoce, una de las cosas de las que se ha hablado es que el inversor extranjero percibe que el sector inmobiliario español no se ha ajustado todo lo que debiera.