Por ello, Fisher Investments España cree que los inversores deberían analizar detenidamente su posición de efectivo. En nuestra opinión, el rol del efectivo en las carteras diversificadas orientadas al crecimiento a largo plazo es limitado. Mantener demasiado dinero en efectivo puede ser contraproducente y presenta riesgos que los inversores deben conocer.

Por qué los inversores deberían pensar dos veces antes de mantener grandes cantidades de efectivo

Para ser claros, Fisher Investments España no está en contra de atesorar efectivo. En opinión de Fisher Investments España, tiene sentido que las carteras diversificadas dispongan de una reserva de efectivo para emergencias para que no se tengan que vender otras inversiones cuando surge un gasto inesperado. Si no dispone de esta reserva, puede verse obligado a vender acciones, bonos u otros valores en un momento inoportuno (como, por ejemplo, justo después de una fuerte caída del mercado a corto plazo). Además, el efectivo puede servirle si tiene gastos importantes y conocidos en el futuro u otros planes similares a corto plazo (por ejemplo, dinero para destinarlo a la paga y señal de una propiedad, a la remodelación de una casa, al pago de impuestos, etc.). Someter todos sus activos líquidos a la volatilidad del mercado a corto plazo podría poner en peligro su capacidad para satisfacer esas necesidades de corto plazo. Sin embargo, no siempre es aconsejable mantener un gran colchón de efectivo. Añadir cada vez más efectivo en su cartera diversificada no la hace más segura: en caso de hacerlo, podría exponerla a otros tipos de riesgos. 

Según la experiencia de Fisher Investments España, una de las razones por las que los inversores mantienen grandes reservas de efectivo es porque quieren hacer frente a la volatilidad de los mercados bursátiles. Algunos inversores con los que hemos hablado están dispuestos a renunciar a parte de las rentabilidades de largo plazo a cambio de sufrir menos turbulencias a corto plazo. Sin embargo, creemos que este punto de vista ignora algunos riesgos que van más allá de la volatilidad. Uno de ellos es la inflación, la cual promedia un 2,4 % anual en la Unión Europea desde 19971.  A nuestro juicio, es importante tener en cuenta esta erosión constante del poder adquisitivo que sufre el efectivo.

Históricamente, los intereses obtenidos por su dinero en efectivo pueden haber compensado parcial o totalmente el efecto negativo de este fenómeno. Pero ahora que los tipos de interés de los depósitos europeos se acercan a cero o incluso se encuentran en territorio negativo, probablemente no sea así2.  Hemos comprobado que algunos bancos y empresas de corretaje están trasladando los tipos de interés negativos a determinados depositantes, ya sea en forma de un rendimiento negativo real o a través de un aumento de las comisiones. 

Sin embargo, incluso al margen de la inflación y de los tipos de interés negativos, nuestros estudios revelan que el dinero en efectivo tiende a ofrecer una baja rentabilidad, lo que puede diluir las rentabilidades de un inversor durante los mercados alcistas (largos periodos caracterizados por la revalorización general de las cotizaciones) y reducir la composición de rentabilidades (obtener rentabilidades no solo sobre su capital, sino también sobre las rentabilidades anteriores). Tomemos como ejemplo una cartera hipotética de 1 millón de euros. Suponiendo una hipotética rentabilidad bursátil anualizada del 7 % a lo largo de 15 años (por debajo de la rentabilidad anualizada a largo plazo de la renta variable mundial, que ha sido del 8,6 %), una cartera compuesta íntegramente por valores de renta variable crecería hasta casi 2 760 000 euros3.  En cambio, una cartera hipotética compuesta por un 75 % de renta variable y un 25 % de efectivo, con la misma rentabilidad del mercado del 7 %, pero con una rentabilidad anual del 0,5 % de efectivo (que es bastante elevada para los estándares actuales) ascendería a algo menos de 2 340 000 euros durante el mismo periodo de 15 años. Aunque los rendimientos de las inversiones de un año a otro no son tan estables como en este ejemplo, creemos que este escenario demuestra claramente el efecto negativo del efectivo en el potencial de crecimiento a largo plazo de una cartera diversificada.

También hemos comprobado que los inversores suelen atesorar efectivo para invertirlo después de las caídas de la renta variable. Cuando las valoraciones son altas, esta lógica puede parecer atractiva. Al fin y al cabo, muchos inversores están familiarizados con el lema "comprar barato y vender caro". Pero creemos que la realidad es más compleja que eso, puesto que los mercados no anuncian las oportunidades de compra. Las acciones pueden disfrutar de largos periodos de precios al alza, por lo que mantener efectivo a la espera de una caída puede suponer un gran coste de oportunidad debido a la pérdida de rentabilidad, como en el ejemplo hipotético que acabamos de comentar. Además, según la experiencia de Fisher Investments España, los mejores momentos para comprar suelen ser los periodos en los que las perspectivas son más sombrías, puesto que muchos inversores son reacios a entrar en el mercado. Nuestros estudios demuestran que el sentimiento inversor está muy relacionado con los recientes movimientos del mercado. Por eso, cuando las acciones parecen baratas, el sentimiento de los inversores suele ser bastante pesimista. Hemos comprobado que, en un entorno así, muchos inversores prefieren esperar a que haya señales de recuperación antes de desplegar su exceso de efectivo. Sin embargo, la volatilidad negativa puede terminar tan rápidamente como empezó, y para cuando el sentimiento de los inversores haya mejorado, la oportunidad de comprar barato puede haber pasado hace tiempo.

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El dinero en efectivo tiene su lugar en una cartera diversificada, pero para saber cuánto dinero en efectivo debe mantener, creemos que primero debe determinar sus objetivos de inversión y su tolerancia al riesgo. ¿Necesita crecimiento a largo plazo o tiene necesidades de liquidez? ¿Tiene la intención de gastar una gran suma de dinero en un futuro inmediato? Fisher Investments España considera que estas preguntas deberían ayudarle a orientar su asignación de activos (la combinación de acciones, bonos, efectivo y otros valores de su cartera). Como regla general, pensamos que mantener bastante efectivo para cubrir las necesidades de liquidez de entre 3 y 12 meses suele ser suficiente. En nuestra opinión, debería replantearse cualquier suma de efectivo que pretenda gastar más allá de este lapso (a no ser que la destine a un propósito específico que se encuentre relativamente cercano en el tiempo).

Aparte de los gastos de corto plazo y los ahorros de emergencia, Fisher Investments España cree que mantener demasiado efectivo en las carteras diversificadas puede salir caro. Entendemos el deseo de protegerse contra los períodos de volatilidad, pero, en nuestra opinión, los inversores se beneficiarían más de cambiar este razonamiento. En lugar evitar las turbulencias del mercado a toda costa, le alentamos a interpretar estas fluctuaciones a corto plazo como el precio que pagar para beneficiarse de los rendimientos relativamente altos de la renta variable a largo plazo4.  Mantener demasiado efectivo en una cartera diversificada puede acabar causando el efecto contrario (obtener comodidad a corto plazo a cambio de una menor rentabilidad a largo plazo), mermando así las probabilidades de que satisfaga sus necesidades.

Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,   (“Fisher Investments España”). Fisher Investments España está inscrita con domicilio social en calle Junta de Castilla y León, 8, 28660 Boadilla del Monte (Madrid), con NIF W0074497I, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, en el tomo 39501, folio 110, inscripción 1, hoja M-701327, y en el Registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Empresas de Servicios de Inversión del Espacio Económico Europeo con Sucursal en España, con el número 126.

El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments España y Fisher Investments Europe, y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal, ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No existe garantía alguna de que Fisher Investments España o Fisher Investments Europe sigan sosteniendo estas opiniones, que pueden cambiar en cualquier momento a partir de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información aquí contenida no pretende ser una recomendación o pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en este documento. Invertir en los mercados financieros implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. La rentabilidad pasada no garantiza ni indica los resultados futuros de manera fiable. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de ellas están sometidos a la fluctuación de los mercados financieros mundiales y de los tipos de cambio internacionales.

 1) Fuente: FactSet, a 8/11/2021. Índice de Precios de Consumo Armonizado, valores anuales, de 1997 a 2021 (conjunto de datos completo disponible).
  2) Fuente: Banco de Noruega, Banco Central Europeo, Banco Nacional de Dinamarca, Banco de Inglaterra y Banco de Suecia, a 8/11/2021.

3) Fuente: FactSet, a 18/5/2021. Rentabilidad total anualizada del MSCI World, de enero de 1970 a diciembre de 2020.
 4)Véase la nota 3.