La última reforma disminuyó los límites de las aportaciones máximas deducibles de la base del IRPF y suprimió algunas reducciones. Sin embargo, la eliminación de algunos estímulos fiscales se compensó con una ampliación de la cobertura de riesgos vinculados a los planes y, en general, con una mejora de su régimen financiero que ofrece niveles más altos de transparencia y rentabilidad a los ahorradores. Los representantes de estos productos hacen una valoración positiva de estos 20 años, pero señalan que es necesario un esfuerzo de ahorro y mejorar la fiscalidad de los cobros en forma de capital. El nuestro país el ahorro colocado en planes individuales es de 50.378 millones de euros con tasas anuales de crecimiento superiores al 14% en los últimos años, pero esta modalidad afronta un futuro incierto por la falta de creación de nuevos planes. Por ello, los planes de pensiones están aumentando su porcentaje dirigido a renta variable. A finales de febrero el 15% del patrimonio de estos productos estaba colocado en la bolsa española y la inversión en activos internacionales alcanzaba el 25% de la cartera.