
La isla ártica, territorio autónomo de Dinamarca, ha pasado en pocos días de ocupar un lugar marginal en la agenda económica global a situarse en el centro del debate sobre seguridad nacional, cadenas de suministro y soberanía de materias primas.
Aun así, los analistas coinciden en que el potencial minero de Groenlandia todavía necesita tiempo, inversiones y desarrollo tecnológico antes de convertirse en una alternativa tangible para la industria.
Geopolítica, inversión y expectativas contenidas
El interés de Estados Unidos por reforzar su presencia en Groenlandia ha reavivado el debate sobre el control de minerales críticos y tierras raras, fundamentales para sectores como la inteligencia artificial, la automoción eléctrica o la defensa.
Washington ha reconocido que estudia escenarios para aumentar su influencia en la región, lo que ha generado preguntas entre los inversores sobre las oportunidades económicas que podría abrir un cambio de estatus del territorio.
En este contexto, empresas con proyectos mineros en Groenlandia han empezado a recibir un mayor número de consultas.
Tony Sage, CEO de Critical Metals Corp, ha explicado en declaraciones exclusivas a la CNBC que en la última semana varios inversores tecnológicos se han interesado por cómo una hipotética adquisición estadounidense podría afectar tanto al activo como a su hoja de ruta industrial.
La compañía, que cotiza en el Nasdaq, acumula una subida del 116% desde comienzos de 2026, reflejo del renovado interés del mercado.
Un potencial todavía en fase temprana
Pese al entusiasmo bursátil, el propio Sage ha subrayado que los proyectos siguen en una etapa inicial.
Critical Metals Corp trabaja en el desarrollo de una planta destinada a la extracción de tierras raras pesadas, elementos utilizados para mejorar la resistencia térmica y la estabilidad magnética en aplicaciones avanzadas, desde vehículos eléctricos hasta infraestructuras de centros de datos para IA.
El directivo ha reconocido que la retórica política ha generado un impulso adicional de atención, aunque matiza que transformar ese interés en producción efectiva es un proceso largo.
La minería de tierras raras requiere infraestructuras complejas, permisos ambientales exigentes y una cadena de procesado industrial que no se construye de la noche a la mañana. Por ello, la prudencia sigue siendo la nota dominante entre los grandes fondos tecnológicos.
Dependencia de China y búsqueda de alternativas
El debate cobra especial relevancia por el dominio de China en el mercado global de tierras raras. En 2024, el país asiático concentró cerca del 70% de la producción mundial, según datos de Statista, una posición que ha convertido estos materiales en un instrumento geopolítico.
Las restricciones a la exportación impuestas por Pekín en los últimos años han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de Occidente.
Tony Sage ha recordado a la CNBC que la prohibición china de exportar determinados minerales en 2025 fue un punto de inflexión para muchos inversores tecnológicos.
Las tierras raras pesadas, que incluyen elementos clave para semiconductores, robótica y tecnología aeroespacial, se han convertido en un foco prioritario, aunque su disponibilidad fuera de Asia sigue siendo limitada.
Interés inversor, pero sin resultados inmediatos
Otras compañías con presencia en Groenlandia también han confirmado un aumento de la atención por parte del capital tecnológico. Sin embargo, este interés no se traduce automáticamente en proyectos operativos.
Sage ha insistido en que, aunque Critical Metals Corp mantiene relaciones sólidas con los gobiernos de Groenlandia y Estados Unidos, no espera cambios drásticos en sus planes a corto plazo.
De hecho, tras un fuerte repunte bursátil en octubre, cuando se especuló con una posible participación del Gobierno estadounidense, la acción moderó su avance y cerró 2025 con un incremento mucho más contenido.
Un horizonte de largo plazo para la industria
El consenso entre expertos es que Groenlandia no resolverá en la próxima década la dependencia occidental de China en minerales críticos.
El desarrollo completo de una cadena de valor, desde la exploración hasta la fabricación de imanes o componentes avanzados, requiere varias etapas y una inversión sostenida en el tiempo.
En este sentido, los recursos existentes en la isla siguen considerándose una apuesta estratégica, pero no una solución inmediata.

