El número total de tarjetas de pago en circulación en España, incluyendo tarjetas bancarias, privadas y Travel & Entertainment (T&E), se situó a finales de 2008 en 103,5 millones, lo que supuso unos 2,25 millones de tarjetas más que al cierre de 2007, un 2,2% más, de las que el 74% eran bancarias, según un estudio de DBK, que prevé que un descenso de este tipo de tarjetas a lo largo del año.
A pesar del crecimiento de las tarjetas, la evolución refleja una tendencia de ralentización en comparación con los crecimientos registrados en ejercicios precedentes y que en 2006 se elevaron hasta el 6,7% y en 2007, hasta el 4,8%. Esta ralentización se debe a la creciente saturación del mercado y el deterioro registrado por el consumo privado, en particular durante el segundo semestre del año.

Las tarjetas bancarias concentraron el 74% del parque total en 2008, alcanzando los 76,39 millones de unidades, con un crecimiento del 1,9% respecto al año anterior. No obstante, el estudio prevé que un descenso del parque de tarjetas bancarias en circulación, que podría situarse sobre los 75 millones de unidades.

Por su parte, el parque de tarjetas privadas se cifró en unos 26,3 millones de unidades, el 25,4% del total, que supuso un crecimiento del 3,1% en relación con 2007. El número de tarjetas T&E ascendió a unas 860.000 unidades.

En cuanto a la facturación, el valor total de las operaciones realizadas se situó en 223.400 millones de euros en 2008, registrando un crecimiento del 3,6%, lo que contrasta con las tasas superiores al 8% contabilizadas en 2006 y 2007.

El estudio también destaca que el mercado de tarjetas de pago presenta una notable concentración en un reducido número de operadores. Las cinco primeras entidades emisoras de tarjetas bancarias -La Caixa, BBVA, Banco Santander, Caja Madrid y Banco Popular- reunieron en 2008 el 43% del parque total, agrupando más de 33 millones de tarjetas en circulación. El mercado de tarjetas privadas, por su parte, está encabezado por Financiera El Corte Inglés y Santander Consumer Finance.

En cuanto a la evolución para 2009, el estudio destaca que la desfavorable coyuntura económica, la contracción del consumo privado y el aumento de la morosidad en el crédito permiten prever a corto plazo una evolución descendente tanto del número de tarjetas como del valor de las operaciones realizadas.