Sin sorpresas, tal y como se esperaba el BCE recorta en 50 puntos básicos los tipos de interés para dejarlos en 3,25%. En opinión de José Carlos Díez, Economista Jefe de Intermoney “hubiera sido deseable una sorpresa” (…) “El BCE muestra reticencia a estar en un mundo de deflación que ahora mismo afecta a los activos pero que podría pasar a ser una deflación de bienes”. El experto recuerda que “dos horas antes el Banco de Inglaterra le ha dejado en ridículo (al bajar por sorpresa 150 puntos básicos) y hoy se hubiera merecido una bajada má intensa simplemente por estar a la altura del resto de bancos centrales”. “La Reserva Federal ya los tiene en el 1% y nosotros vamos bajando poco a poco como ya es tradición pero no estamos en un mundo de tradiciones, sino en un mundo nuevo”.
El economista matiza y reconoce ese cambio de rumbo por parte del BCE, tan reticente a la hora de rebajar el precio del dinero. “Era improbable hace un mes y hemos de felicitarnos” aunque “el BCE ha tardado en aterrizar y encontrarse con la realidad, su primero inacción y sus decisiones inadecuadas han acentuado la crisis financiera y han deteriorado la caída de precios de activos de crédito, han provocado más iliquidez y ahora tiene prisa por arreglar las cosas pero los economistas sabemos que en un mundo de deflación, la política monetaria no es eficaz, lo ha demostrado Japón”. Según apunta el experto, “hay que completar las políticas monetarias con políticas fiscales y estimulantes de la economía”. 

Díez ve posible que veamos el próximo año los tipos de interés “en el 2%, es factible y la FED ha puesto el listón muy bajo, no hay que descartar ver los tipos en el 1% en Europa porque la situación aquí es incluso peor en la actividad real que en EEUU” y es que “el consumo privado está débil –apunta el economista- especialmente en Alemania desde la recesión de 2001 y hemos vivido de las exportaciones”. Ahora, “la economía mundial frena bruscamente, especialmente las economías emergentes y a Europa le espera un crecimiento recesivo durante trimestes que luego pasará a ser un crecimiento débil”. Por todo ello “el BCE debería haber sido más activo y no ha sido el caso”.

El economista jefe de Intermoney apuesta porque los tipos “sigan bajando en diciembre, han estado muy alejados de la realidad, subieron en julio el precio del dinero y endurecieron el acceso de los bancos a la liquidez, estigmatizaron a los bancos porque la deuda bancaria era más arriesgada y por lo tanto todas las señales han sido erróneas”. En este momento, “lo que quiero –anuncia Díez- es meter los dedos en la llaga y ver que en diciembre bajan otros 50 puntos básicos, a partir de ahí irán bajando con más rapidez” porque la situación se ha deteriorado rápidamente.

En relación al discurso del presidente del BCE, Jean Claude Trichet, el experto pone de manifiesto que “elimina su escenario de riesgo de inflación por lo que el BCE tiene margen para luchar contra la crisis y reactivar el crecimiento”. “El problema es que lleva muchos meses por detrás de lo que necesitaban los mercados pero ha perdido el control”. El economista lo ejemplifica a través de una metáfora, “tú puedes llevar al caballo al abrevadero pero si no quiere beber, no beberá”. “Las expectativas de los agentes son muy negativas y hasta que no mejore la expectativa de la economía real la economía europea está sometida a la restricción crediticia y entrampada en la liquidez” por lo que “además de política monetaria hay que reactivar la política fiscal como ya lo comenzó ayer a hacer Alemania, lo importante es que los gobiernos gasten pero gasten bien”.

El punto de vista de Díez es que “No queda mucho más” (…) “intentar casi rezar para que las economías no se asusten y vayamos a un mundo proteccionista porque si cometemos los errores de los años 330 la situación seria muy negativa”. “Yo confío en que no, políticos y Bancos Centrales han empezado a tomar las medidas necesarias y parece que nos alejamos de la situación de Japón”. “Dentro de que la situación es muy complicada, la acción e intervención publica pueden poner un suelo a la depreciación de activos y en 2010 la economía mundial puede enfrentar la situación desde un ciclo económico expansivo”.