Las pensiones están a la orden del día y en España queda mucho por hacer para que el sistema sea sostenible. Existen varios problemas de fondo que van desde una falta de educación financiera, la diferencia entre las distintas capacidades de ahorro de los trabajadores y la necesaria disciplina financiera. La gestión pasiva es una buena solución ya que permite tener una cartera diversificada y aporta seguridad al inversor.

El sistema actual de pensiones en España está basado en lo público con un nivel de cobertura del 80% del último salario cotizado, un 14% por encima de la media de la OCDE, algo que es insostenible dada la estructura poblacional de pirámide invertida. Es por ello por lo que empiezan a plantearse dudas sobre si existirán o no las pensiones en un horizonte temporal de 30-40 años tal cual las conocemos, o si habrá que optar por un sistema mixto en el que participen lo público, lo privado y las empresas.

El problema es que dada la importancia del volumen poblacional de las personas de tercera edad, los gobiernos no se atreven a tocar la hucha de las pensiones y abogan por soluciones cortoplacistas electorales que no cubren el problema de fondo. Algunas de las soluciones que resuenan son políticas de migración controlada y de fomento de la natalidad, pero sin duda lo esencial es la necesidad de introducir la educación financiera dentro del plan de estudios, que permita a las personas conocer las posibilidades.

Dentro de los planes de pensiones privados, existe el problema de la no competencia externa. Según datos de la OCDE España es el tercer país a la cola de rentabilidad de los planes de pensiones, y esto se debe a que se trata de carteras conservadoras que invierten principalmente en tesorería y renta fija, lo cual es menos rentable, pero también tiene menos riesgo por lo que se entiende que las personas buscan en un plan de pensiones la seguridad. El 40% de los planes de pensiones son garantizados, lo cual es un indicativo de la falta de educación financiera.

 

 

La gran culpa de la falta de educación financiera la tienen los poderes públicos, por una parte debido a la no introducción de formación económica en la enseñanza obligatoria, y por otra parte por el desconocimiento general de la gente acerca de cuál va a ser la cuantía que percibirá en el momento de su jubilación, lo cual no les permite comenzar a ahorrar dinero a tiempo para llegar a la fecha de jubilación con una cuantía que le permita mantener el nivel de vida que llevaba hasta el momento. Es un deber pendiente que tiene España y que ya se hace en otros países que gozan de mayor educación y transparencia financiera.

Una de las claves para tener un buen plan de pensiones es la gestión pasiva, que permite tener una inversión más diversificada. En Estados Unidos, este tipo de gestión es un vehículo que se lleva utilizando hace ya más de 30 años, debido a que ofrece ratios de rentabilidad/riesgo mucho mejores que la gestión activa. El problema es que el desconocimiento de la gente conlleva desconfianza, y prefieren dejar el dinero en un banco, cuando en realidad la gestión pasiva ofrece la misma seguridad que la gestión bancaria. Es algo fundamental porque aporta aire fresco al mercado y te permite hacer una exposición a largo plazo a la economía mundial, que te garantiza unas ganancias.

Otra de las claves es fomentar los planes de pensiones de las empresas, y las propuestas pasarían porque la empresa retenga un 1 o 2% de la nómina del trabajador y lo destine a un plan de pensiones, a no ser que el trabajador indique expresamente que no quiere hacerlo.

En definitiva las claves para llegar a la edad de jubilación y disfrutar de una buena retribución y nivel de vida, pasa por la capacidad de ahorro y disciplina, y para ello fomentar la educación financiera es fundamental para sembrar.