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El verano no ha dejado un mercado bajista. Tampoco uno especialmente alcista. Ha dejado una enorme rotación. En apenas un mes, Bitcoin ha subido un 34,94%, las materias primas un 16,35%, el oro un 15,77% y la bolsa value estadounidense un 6,50%. Mientras, el Nasdaq 100 ha perdido un 4,09%, los bonos convertibles un 4,35% y el growth estadounidense un 2,57%. Solo el 48% de los grandes activos estaba en positivo en el último mes. El dinero se ha movido.
La fotografía desde enero es todavía más llamativa. A 24 de agosto, el 81% de los activos analizados acumula rentabilidades positivas en 2026. Es decir, estamos ante un año bastante bueno para invertir. El problema aparece cuando miramos dónde se ha ganado el dinero. Ver: Dónde invertir en 2026 tras el verano: ganadores y riesgos
El mercado sube, sí pero también se concentra cada vez más. Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, algunas acciones relacionadas con la IA se han disparado hasta máximos históricos a pesar de la alta inflación, los aranceles generalizados y la guerra en Oriente Medio. A día de hoy, un pequeño grupo de compañías representa una parte desproporcionada del mercado estadounidense, lo que ha llevado la concentración hasta niveles no vistos en décadas.
Esto implica la posibilidad de que los inversores en algunos fondos indexados estén asumiendo riesgos no deseados en sus carteras, ya que los fondos ponderados por capitalización bursátil, que asignan un peso a las empresas en función de su valor en el mercado, no están tan diversificados como mucha gente cree. Te interesa: Cuatro gráficos que muestran riesgo de concentración mercado.
En este contexto, las acciones de software batieron durante el mes de agosto a las acciones de semiconductores. El sector del software inició el mes con un gran impulso, mientras que gran parte del sector de la IA física ya se encuentra a la defensiva. Y este no fue un repunte cualquiera del sector del software. El índice S&P 500 de software, más amplio, subió aproximadamente un 14% en agosto, su mejor agosto desde que se tienen registros (1990). Pero los datos históricos invitan a esperar un retroceso para septiembre. Ver: El sector del software ganó por goleada a los chips en agosto: ¿podrá repetirlo en septiembre?
La gran batalla de la IA: ganadores, perdedores y el riesgo del billón de dólares
Y es que septiembre suele ser mes estacionalmente bajista para las bolsas. La pregunta es si este mes se cumplirá entre la guerra, el petróleo y el mercado de bonos. La guerra no debería ser un factor en sí mismo para dejar de invertir. De hecho, de media, el S&P ha tenido una rentabilidad del 3% en los 3 meses posteriores, un 7% a 6 meses y un 12% al cabo de un año. Si ampliamos el horizonte, 46% a 3 años, 94% a 5, 227% a 10 y 685% a 20 años.
No significa, por supuesto, que las guerras sean buenas para la bolsa. Sería una conclusión absurda, además de moralmente grotesca. Significa que una guerra no ha sido históricamente motivo suficiente para abandonar la renta variable. No te pierdas: Guerra y bolsa: el S&P 500 sube un 94% al cabo de 5 años.
Además, las bolsas siguen sostenidas por los resultados empresariales. La temporada de resultados empresariales del segundo trimestre está terminando tal y como comenzó: con un tono excepcionalmente positivo. Los resultados de Nvidia elevaron por sí solos la cifra de crecimiento interanual del beneficio por acción (BPA) del S&P 500 en otros 3,2 puntos porcentuales, hasta una tasa de crecimiento agregada del índice del 34,2 %. Una confluencia de factores que impulsan los resultados, mucho más allá de las historias de valores individuales, ha contribuido a que estas notables tasas de crecimiento se materialicen. Ver: Una temporada de resultados empresariales para el recuerdo.
Por otro lado, Petróleo y bonos van quitando protagonismo a los movimientos de las Bolsas. Los inversores mantienen la tensión en los tipos por el encarecimiento de los costes financieros de las empresas y la viabilidad de las enormes deudas públicas. El foco de atención se amplía en la evolución de los tipos de interés. De un lado, las esperadas alzas por parte de los bancos centrales (BCE, BOJ y Fed, entre otros) para controlar una inflación derivada sobre todo del aumento del precio del petróleo. De otro, los mercados de deuda que recogen estas tensiones del aumento de los precios y también de la viabilidad de unas finanzas públicas cuyos déficits no paran de incrementarse año tras año. Te interesa: El Bono español supera el 3,8% y recibe el mayor castigo entre los PIGS por la alta inflación.
Si miramos a uno de los activos que mejor lo han hecho, el mes de agosto de 2026 ha cerrado como el periodo más alcista del año para los criptoactivos, registrando subidas del 25% en Bitcoin y cercanas al 30% para Ethereum. Este ecosistema, que parecía aletargado tras las fuertes correcciones de los meses previos, ha experimentado un claro despertar impulsado por factores macroeconómicos, rotaciones de capital y un renovado interés institucional que aleja al sector de la pura especulación. Ver: Septiembre en Cripto: ¿Queda recorrido tras el rally de agosto o llegamos tarde?
Si hablamos de activos alcistas, el renminbi chino vive un momento dulce que no se daba desde hacía años. La divisa china vuelve a apreciarse fuerte frente al dólar, pero ¿es suficiente para volver a confiar a ciegas en China? Ver: El renminbi vuelve a rugir frente al dólar: ¿es el momento de apostar por China?

