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Para evitar confusiones, la diferencia entre el renminbi (RMB) y el yuan (Dólar Yuan renminbi chino) es que el primero es el nombre oficial de la moneda, y el segundo es la unidad de esta. Es decir, que los precios siempre estarán en yuanes, nunca en renminbis. Renminbi significa, literalmente, moneda del pueblo y se simboliza con ¥. Y aunque el símbolo es el mismo que el yen japonés, no tiene nada que ver.
Ahora bien, como decíamos, la divisa china vive un momento dulce en este 2026, apreciándose con fuerza frente al dólar hasta llegar a niveles no vistos desde 2023.

El yuan, según Reuters, se encuentra entre las monedas asiáticas que mejor se han comportado en este año, con una revalorización frente al dólar cercana al 4% en los meses que llevamos. Este buen hacer viene motivado en primer lugar por la debilidad que acumula el dólar; y en segundo lugar por el gran superávit exterior del país.
Y es que, China mantiene un elevado superávit comercial gracias a sus exportaciones, lo que genera una fuerte entrada de dólares que puede convertirse en yuanes. Esta demanda de moneda china favorece la apreciación del RMB. De hecho, se estima que el superávit comercial ronda el billón de dólares. Además, la cuenta corriente registró un superávit de 1,33 billones de yuanes en el segundo trimestre y de 2,62 billones en el primer semestre, lo que refuerza esta presión alcista sobre la divisa.
Pero más allá de su cotización, también hay que prestar atención a lo publicado por el Reserve Bank of Australia sobre la internacionalización del RMB. Su conclusión es clara: el renminbi sigue muy lejos de desplazar al dólar o al euro, pero su utilización internacional continúa creciendo. Ha pasado en 2021 de menos del 20% del comercio chino liquidado en renminbis al 35% actual. Y desde 2023 el RMB ha superado al dólar como moneda más utilizada en los pagos transfronterizos que tienen a China como una de las partes de la operación, lo que supone una transformación significativa del sistema financiero chino. Además, la financiación en la divisa está creciendo con fuerza, ya que aumentan tanto las emisiones de panda bonds como los préstamos internacionales de bancos chinos denominados en RMB.

En este contexto, Johnny Yu, macro strategist, Wellington Management mantiene una visión favorable sobre el futuro de la moneda china y espera que su apreciación continúe durante los próximos dos años. “El renminbi está respaldado por un sólido superávit comercial, entradas sostenidas de capital y un peso cada vez mayor en las liquidaciones transfronterizas”. A estos factores económicos se suman, además, incentivos políticos para contar con una moneda más fuerte, tanto por su posible contribución a mejorar las relaciones con los socios comerciales como por su papel en el reequilibrio de la economía china.
Eso sí, este fortalecimiento no tiene por qué producirse de manera brusca. Como advierte Johnny Yu, “es probable que el ritmo de apreciación siga siendo gradual y se gestione con cuidado”, con el objetivo de limitar la volatilidad y evitar que una subida demasiado rápida del yuan termine perjudicando los márgenes de los exportadores chinos.

Una visión alcista que comparte Stephen Li Jen, CEO y Co-CIO de Eurizon SLJ Capital en Londres, aunque introduce un elemento adicional: la creciente presión comercial que genera el enorme superávit chino. “Lo más probable es que el Gobierno de Pekín siga guiando el tipo de cambio USD/CNY a la baja”, sostiene, lo que implicaría favorecer una mayor apreciación del renminbi. Además, considera que el RMB continúa infravalorado respecto a la fortaleza de la posición exterior china. Y es que, pese al aumento de los costes laborales, China ha seguido ganando competitividad gracias a las mejoras de productividad, al mayor contenido tecnológico de sus exportaciones y al incremento de precios y salarios experimentado por muchos de sus principales socios comerciales.
Pero precisamente ese éxito está aumentando las tensiones. Con un superávit comercial que podría volver a rondar los 1,2 billones de dólares, Stephen Li Jen cree que el renminbi podría convertirse en una especie de “válvula de escape” para aliviar las presiones políticas sobre Pekín. Estados Unidos ya ha adoptado medidas comerciales frente a China y, según el experto, Europa podría ser la siguiente ante las dificultades de su industria manufacturera para competir con la china. Además, permitir una moneda más fuerte también tendría ventajas para Pekín. Según Stephen Li Jen, la apreciación del RMB podría “inclinar la balanza a favor de la inversión en China”, tanto entre los inversores nacionales como entre los extranjeros.
En todo esto, el Banco Popular de China encuentra un gran problema, que no pasa tanto por impedir que el yuan caiga, sino en cómo evitar que suba demasiado rápido; ya que una moneda muy fuerte abarata las importaciones chinas, pero encarece los productos chinos para los compradores de fuera, lo que les dejaría en “fuera de juego” en esa competencia. Algo que no puede pasar porque sus exportaciones siguen siendo una de las principales fortalezas de una economía china cuya demanda interna sigue mostrando debilidad.
De hecho, el PBoC ya había intervenido en esta dirección en febrero, eliminando el requisito del 20% de reservas para determinadas operaciones forward de divisas con el objetivo de facilitar las compras de dólares y enfriar la subida del yuan.
¿Hay que volver a apostar por China?
Quizá haya motivos sólidos para volver a mirar con buenos ojos hacia China por todo lo comentado anteriormente, pero hay que observar más allá, porque hay matices. De hecho, entre los expertos existe cierto consenso en que el mercado vuelve a ofrecer oportunidades, aunque no tanto a través de una apuesta general por el país como mediante una selección mucho más cuidadosa.
Johnny Yu de Wellington Management, pone el foco en la transformación estructural de la economía china, que está dejando atrás un modelo muy dependiente del sector inmobiliario para avanzar hacia otro basado en la tecnología, la innovación y la fabricación avanzada. Aunque este proceso debería conducir a un crecimiento más saludable y sostenible, advierte de que “es probable que el camino resulte accidentado para los inversores en renta variable”.
Por eso, Yu prefiere los sectores de la “nueva economía”, especialmente inteligencia artificial, semiconductores, robótica, automatización, tecnología verde y transición energética. También encuentra atractivo en el sector financiero y en compañías con altos dividendos.
Por su parte, Stephen Li Jen de Eurizon SLJ Capital, comparte esa visión selectiva, aunque añade el atractivo de la renta fija. “Creemos que sí”, es su respuesta cuando se le pregunta si es momento de volver a invertir en China. Destaca el buen comportamiento de los bonos denominados en RMB y considera que, con una inflación contenida y una moneda más fuerte, siguen ofreciendo buenas perspectivas.
En bolsa, sin embargo, desde Eurizon también evitan una apuesta generalizada. Favorecen tecnología, fabricación avanzada y determinados bancos. Y también destacan especialmente la capacidad de las compañías chinas para acercarse a la frontera tecnológica mundial con costes muy inferiores, algo visible en inteligencia artificial, semiconductores, robótica y vehículos eléctricos.

Paco Lodeiro, director fundador de Academia de Inversión, adopta un enfoque diferente. “Yo no estoy haciendo una apuesta por China como país”, explica, sino que aprovecha las valoraciones que han dejado varios años complicados para encontrar “empresas de mucha calidad a valoraciones que me parecen atractivas”.
Más que apostar por sectores concretos, Paco Lodeiro busca compañías con balances robustos, buenas rentabilidades sobre el capital, ventajas competitivas y capacidad para seguir creciendo. Actualmente encuentra oportunidades en tecnología, logística, hostelería y negocios ligados al consumo y los servicios.
Por lo que los tres expertos coinciden en una misma idea, que es la de que China vuelve a ofrecer oportunidades, pero exige selección. Johnny Yu y Stephen Li Jen se inclinan por los sectores ligados a la nueva economía y la tecnología, mientras que Paco Lodeiro prioriza la calidad y la valoración de cada compañía.
¿Oportunidad en 2027?
El renminbi se acerca a zona clave, aunque está claro que su evolución va a depender del pulso entre las fuerzas del mercado y el control del PBoC.
Por parte de los expertos, de cara a 2027, las visiones vuelven a ser positivas, aunque con enfoques muy distintos. Johnny Yu de Wellington Management, cree que la renta variable china podría sorprender favorablemente, no por un gran estímulo de Pekín, sino por una recuperación gradual de los beneficios y de la confianza. La menor dependencia del inmobiliario y el mayor peso de la inteligencia artificial, la fabricación avanzada, las exportaciones y la transición energética juegan a favor. Eso sí, insiste en que “la oportunidad provendrá de la selección de valores y de los ganadores estructurales”, más que de una apuesta general por el mercado.
Stephen Li Jen de Eurizon SLJ Capital, también se muestra optimista. Considera que China está construyendo una base más sólida para volver a crecer después de transformar su antiguo modelo dependiente del inmobiliario hacia otro más sostenible. Además, cree que “los mayores desafíos parecen haber quedado atrás para China”, aunque advierte de que nuevas sanciones y medidas proteccionistas de EEUU y Europa serán uno de los principales riesgos en 2027.
Y Paco Lodeiro, en cambio, evita hacer cualquier pronóstico a un año vista. Su estrategia pasa por comprar buenos negocios a precios razonables pensando en cinco o diez años, independientemente de lo que haga la bolsa china en 2027.
Está claro que China vuelve a interesar apoyada por un renminbi más fuerte, una economía en transformación y sectores con elevado potencial; pero el consenso pasa por ser selectivos y diferenciar entre compañías, sectores y activos. Por lo que más que una apuesta ciega por China, la oportunidad estará en elegir bien dónde y con qué horizonte invertir.
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