Quintás calificó de "sorprendente" que todavía no se hubiese registrado un aumento de los impagos tras las últimas subidas de interés del Banco Central Europeo, aunque avanzó que según los datos de las cajas para este mes de mayo "ya se ha notado". Con todo, el presidente de la CECA defendió que esta situación "siempre ha pasado" cuando suben los tipos, e incidió en que "ahora no llegamos al 1% de morosidad y las entidades financieras españolas han llegado en ocasiones hasta el 7%" hace años. Quintás reconoció que "los tiempos que vienen son más duros, pero no para inquietarse", a la vez que añadió que si la morosidad llega al 3%, según algunas previsiones, lo único que pasará es que "los beneficios de las entidades financieras serán más bajos". Para hacer frente a la ralentización hipotecaria prevista para los próximos tiempos, el representante de las cajas abogó por sacar partido de los cambios demográficos --como buscar nuevos negocios en las remesas de los inmigrantes y la cobertura de riesgo de la longevidad--, así como la financiación al consumo y el apoyo financiero a la internacionalización de las empresas. COSTES DE LA SOBREGULACIÓN. Por otro lado, Quintás alertó de la "sobrerregulación" del sector financiero en España, tanto por la normativa europea como por la estatal y la autonómica, por lo que afirmó que es necesaria una "simplificación". Quintás calculó que la sobrerregulación cuesta a las entidades financieras españolas entre dos mil y tres mil millones de euros y que esta acumulación de normativa puede "asfixiar a las entidades pequeñas y medianas", en su mayoría cajas de ahorros.