Tras el recorte de la producción de barriles de petróleo, su precio registrado enormes subidas, tanto el de Brent como el West Texas. Este exceso que ha llevado al barril de crudo ha cotizar en torno a los 60 dólares, ha ido de la mano de la recuperación de la petrolera española Repsol y del hundimiento de las aerolíneas, como IAG.
 

El precio del petróleo subió 46% en 2016 y esto ha sido un factor clave para que el rendimiento de la petrolera suba como la espuma. A esto se le ha sumado el gran número de desinversiones que realizó Repsol durante el año para reducir la deuda neta y cubrir los pagos por interés y dividendos. Como consecuencia, la empresa ha conseguido consolidar los 13,71 euros por acción, al registrar una revalorización en el año del 32,61%, lo que ha llevado a situarse como uno de los valores más alcistas del Ibex35. El precio objetivo de consenso de los analistas para la compañía es de 13,08 euros.

Los indicadores Premium sobre Repsol puntúan a la compañía con un 7,5 sobre 10, con una tendencia alcista tanto a largo como a medio plazo y un volumen decreciente.






En cambio, esta subida de precio del crudo tiene un efecto antagonista en el mercado, en concreto, en el de las compañías aéreas. Al subir el precio del petróleo aumenta al compás el de la gasolina y como resultado, IAG, empresa que agrupa a Iberia y British Airways, entre otras, ha registrado una de las mayores caídas del mercado nacional. En lo que va de año, el holding ha registrado una caída del 38,02% y sus acciones están cotizando a 5,22 euros. El precio objetivo por consenso de las casas de análisis se sitúa en 6,21 euros.

Los indicadores premium sobre IAG otorgan a la compañía una puntuación total de 4,5 sobre 10, con una tendencia a largo plazo bajista y a medio alcista