El lastre del consumo privado no facilita la expansión esperada. Los niveles de inflación no son sostenibles en el 2,5% pero quizás no sean necesarias subidas de tipos por encima del 3,25 o el 3,5%. Como consecuencia, no veremos escaladas de precios en la UE, habiendo tocado el IPC techo en el 2,5%.
Agrada en el mercado que el discurso de la Reserva Federal haya sido menos agresivo de lo previsto, en un claro intento de hacer frente a los continuos repuntes de la inflación subyacente. En agosto puede haber una nueva subida de tipos, pero en ningún caso superará el 5,50%. Y la conclusión de todo esto es que la Reserva está reconociendo una desaceleración gradual que no da lugar a nuevas alzas sostenidas en un entorno en que las presiones inflacionistas son cada vez menores.