Mostramos un mapa a nivel global de activos donde en base a determinados parámetros se detectan aquellos que se encuentran en niveles extremos de optimismo y pesimismo. Llama la atención que en el mismo se encuentre en niveles de máximo pesimismo el precio de los bonos americanos a 30 años.
 
Bonos 1


Sabemos que el precio de los bonos está perfectamente correlacionado con el precio de sus rentabilidades. Así, una subida del precio del bono significará una bajada de su rentabilidad y a la inversa. De este modo si hablamos de máximo pesimismo en el precio de los bonos hablaremos de máximo optimismo en su rentabilidad. A nivel técnico la rentabilidad del bono americano a 30 años se encuentra en una situación de extrema sobreocompra: 

bono dos

Apreciaremos cómo en los últimos 20 años cada vez que la rentabilidad del bono a 30 años ha mostrado parámetros como los actuales se ha correspondido con una zona importante de techo.

Si en determinados momentos la correlación que existe entre la bolsa americana y la rentabilidad de sus bonos es evidente, actualmente es mayor. Esto se debe a que la victoria en las elecciones de D. Trump ha provocado un aumento de las expectativas de inflación a nivel mundial, que era uno de los grandes objetivos de los bancos centrales. Mayor inflación derivada de un mayor gasto público junto con bajadas de impuestos forma un buen combo para que la economía se expanda, lo que se traduce en la correlación entre subidas de bolsa y subidas de rentabilidad en los bonos: 

bono tres


Si en las circunstancias actuales se puede entrever una zona de techo temporal en las rentabilidades de los bonos, deberíamos pensar en algo similar para el S&P500.