La Guardia Civil, ante el incremento de los robos del verano pasado en la que se llegaron a desvalijar cuatro casas en una noche por la misma banda, nos da una serie de consejos con los que poder marcharnos más seguros a nuestro lugar de veraneo. Uno de los consejos que se nos ofrece es convertir nuestra casa en un lugar inexpugnable reforzando los puntos débiles. En las ventanas se pueden colocar unas rejas y la puerta reemplazarla por una blindada. Como refuerzo, podemos contratar los servicios de una empresa de seguridad, una opción que ronda los 500 euros. Si esto se nos sale del presupuesto, hay formas mucho más sencillas de alejar a los indeseables de tu casa. Persianas sin bajar del todo, dejar tendida algo de ropa y luces que se enciendan gracias a dispositivos fáciles de encontrar en el mercado dan la sensación de que tu casa está ocupada. Los vecinos de los que tanto nos quejamos también nos pueden echar una mano. Si le das una llave de tu buzón, conseguirás que no esté repleto de cartas y propaganda. Avísale de que te vas para que si oye algo llame a la policía. Pero elige bien, no vaya a ser que te eche la mano al cuello. Algo tan español como presumir ante los demás, puede ser peligroso. Si algún extraño, como el fontanero, visita tu casa, no tienes que ostentar joyas ni objetos de valor, porque las paredes tienen no sólo ojos, sino también oídos y puede que esta información vaya a parar a una persona no deseada. Si seguimos estas indicaciones hacemos que nuestras vacaciones sean mucho más simples y sin sobresaltos, aunque siempre nos quedará la opción de cerrar los ojos, porque, tal y como dice el refrán: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Miguel Poza Estrategias de inversión