Si hay algo claro es que el dinero es miedoso; teme ante cualquier incertidumbre económica o política y en muchas ocasionas reacciona de forma poco racional. En las últimas semanas han proliferado las preguntas a abogados y profesionales de la gestión de patrimonio para saber cuáles son los pasos que se han de dar para sacar su dinero fuera de España.
 
Y todo porque la incertidumbre política está instalada en nuestro país desde las elecciones del pasado 20 de diciembre y no solo porque después de dos meses no haya gobierno, sino porque algunas posibles opciones no son del agrado del dinero. De hecho, algunas de las nuevas formaciones del arco parlamentario quieren aumentar la tributación del ahorro y modificar también la fiscalidad de las SICAVS.
 
Precisamente hace solo unas semanas se conocía que las 10 mayores SICAVS de nuestro país tenían más del 70% de sus inversiones fuera de nuestro país.
 
Pero, si usted no es una de estas grandes fortunas que pueden articular sus inversiones alrededor de una SICAV, ¿le interesa sacar su dinero fuera de nuestro país? Por lo que dicen los expertos consultados por Estrategias de Inversión, no; no les interesa aunque como dice David Rey, Financial Planner de Optima, “es perfectamente factible. Jurídicamente no existe ningún impedimento, no obstante, sí puede tener consecuencias fiscales en el país en cuestión y deberes de información con respecto a la Hacienda española.

Un punto en el que coincide con Javier García Monedero, presidente de Mymoney  y autor del libro, “¿cómo funciona el dinero?”. Sin embargo en su opinión, “la única razón para tener cuentas en el extranjero es si se obtienen ingresos fuera o si hay que hacer pagos fuera y esto último cada vez menos importante. Lo importante no es donde esté la cuenta sino en que esté invertido el dinero. Hay de sobra intermediarios financieros en España que pueden gestionar inversiones en casi cualquier mercado del mundo”.

Como explica Diego González, socio director de Bull4all,  “si estamos amparados por la unión europea en lo relativo a la libre circulación de capitales podemos invertir en la Unión Europea sin problemas. Es decir un ciudadano de la UE es libre de circular él y su dinero por la UE”.

Porque, eso sí, no hay que olvidar las exigencias fiscales, tal y como explica David Rey”  existe una obligación de  presentar el modelo 720 de declaración de bienes en el extranjero”. Eso sí, más allá de la tributación no debería haber más inconvenientes, explica el experto ya que “en un mundo globalizado y comunicado no debería de presentar más inconvenientes, a menos que nos refiramos de inversiones de complicado seguimiento en países poco desarrollados”.

Si aun así queremos diversificar geográficamente nuestra cartera, ¿qué nos interesa en la actual situación?

Las posibilidades son máximas, casi igual que activos financieros existen. Para Diego González lo más sencillo sería comprar “cualquier fondo de que invierta fuera de España ya que, además, se puede contratar desde entidades españolas”.

Algo en lo que coincide Javier García Monedero que explica que “hay que tener en cuenta de todos modos el riesgo adicional de cambio de divisa. Puede ir muy bien la bolsa de Londres por poner un ejemplo pero si la libra esterlina se deprecia contra el euro, puede que perdamos toda ganancia o incluso que coincidan pérdidas bursátiles y de tipo de cambio aunque exactamente igual de probable es lo contrario. Simplemente hay que recomendar a un inversor modesto que es prudente tener activos en la moneda en que se va a gastar el dinero y pasivos en la moneda en que se va a ganar el dinero lo que habitualmente coincide en la misma divisa”.

En este sentido, David Rey  comenta “que si nos centramos en Europa para evitar el riesgo divisa, a nivel financiero es muy atractivo Luxemburgo por la seguridad jurídica que ofrece. Otros países están aprendiendo rápidamente de dicho ejemplo y están ofreciendo facilidades, como puede ser Malta. Si hablamos a nivel inmobiliario, Alemania y Bélgica son los mejores. Tanto por su regulación  y seriedad como por las posibilidades de éxito”.

García Monedero recuerda que hay que tener en cuenta más riesgos. En su opinión hay dos tipos “el riesgo crediticio que se relaciona con la capacidad de repaso de la entidad en la que se invierte y otro político que se relaciona con el temor de que las decisiones políticas del país donde reside fiscalmente nuestra inversión (en este caso España) pudiera implementar medidas confiscatorias o restrictivas al movimiento de capitales. El primer riesgo se resuelve eligiendo mejor el activo que se adquiere sin sacar el dinero de España. El segundo riesgo que yo veo altamente improbable si requeriría sacar físicamente el dinero de España”.

El experto apunta que “para esto último, solo se podría evitar el impacto del fisco español si, además de expatriar el dinero, se expatriara también su propietario pues solo siendo no residente en España se puede (y no siempre) evitar al fisco español. Esto último es lo que vienen haciendo famosos deportistas y artistas que se van a vivir a Mónaco o a Suiza…. “

¿Cómo recomiendan estos expertos distribuir nuestro dinero fuera de España? David Rey recomendaría una cartera compuesta un “50% inmuebles bien localizados y gestionados en la “Vieja Europa”, 50% en fondos de inversión de gestoras internacionales controlando el riesgo y la descorrelación de la cartera. No obstante, esto debe variar en función de la situación personal, objetivos y perfil del cliente. Esta sería mi recomendación para una persona que no tenga altas necesidades de liquidez, que busque seguridad, diversificación y un buen rendimiento a largo plazo, sin presiones cortoplacistas”.

Por último, desde Mymoney repiten que tanto si se invierte en España, como si se hace fuera es necesario tener claros algunos consejos. Apuntan a los ahorradores que “piensen en el largo plazo (más de 10/15 años). Que inviertan a través de fondos de inversion o planes de pensiones invertidos al 100% en renta variable global. Que escojan fondos no especulativos, fondos que tomen posiciones en compañías sólidas y rentables a largo plazo y que disfruten de la doble fuente de rentabilidad que dan la apreciación y los dividendos. Que si pueden, ahorren cantidades regulares todos los meses para aprovecharse del efecto de promediación del coste de las acciones. Que los fondos estén diversificados entre todos los sectores y geografía en proporción al tamaño relativo de ese sector o esa geografía en la economía mundial”.

Es decir, que la mayor parte de estos consejos son tan válidos para los momentos en los que la situación está llena de incertidumbres, como para momentos de mayor tranquilidad.