Aguantando una prolongadísima fase expansiva, que sólo se vio frenada entre mayo y junio, se encuentran las bolsas. Y es difícil que aparezca un factor que frene este crecimiento apoyado en los buenos resultados que se están conociendo, los movimientos corporativos que no parecen atenuar su ritmo, los datos macro mejores de lo previsto, el petróleo que sigue a un precio razonable, la situación geopolítica tranquila y el dinero que no cesa de entrar en el selectivo. Si bien es cierto que un descanso limpiaría el mercado, ya que siempre está bien cierta toma de beneficios, parece poco probable que vayamos a verla en estos momentos puesto que se está viendo rotar carteras pero no abandonar el secundario. En cuanto a la FED, lo más probable es que mantenga su mensaje, aunque puede haber algunos matices. Si repiten, se corroborará la improbabilidad de los descensos en los tipos, que permanecerán en el 5,25% más tiempo de lo que se preveía, lo que unido al dato del IPC alemán, daría aire a las bolsas y los bonos.