Crecimientos por encima del 6% apoyados en una clase media que les hará menos dependientes de las exportaciones. Los países emergentes cuentas con numerosas fortalezas. Eso sí, riesgos como la inflación también jugarán un papel muy importante a la hora de invertir en la región. Leonardo Fernández, responsable del canal intermediario de Schroders explica por qué sigue siendo atractivo apostar por la región.

Las economías emergentes crecen y seguirán creciendo en los próximos años. El Banco Mundial estima que, de media, este año crezcan en torno a un 6% frente al 3% de las economías desarrolladas. Una fortaleza que viene – en primer lugar- precisamente de estos crecimientos. Leonardo Fernández, responsable del Canal Intermediario de Schroders reconoce que “si hacemos un balance de los últimos años, se puede ver que son economías que han crecido entre un 3-4% por encima de las economías desarrolladas”. Un punto más a su favor es la clase media que están desarrollando “que les permite no ser tan dependientes de las exportaciones y que hará que su crecimiento sea más sostenible en el medio plazo”.

Pero a la hora de hablar de emergentes hay que diferenciar entre la región latinoamericana, asiática e incluso de Europa del Este. Fernández admite a nivel macroeconómico son bastantes las cosas las que tienen en común pero es cierto “en latam quizás sean más susceptibles al movimiento de las materias primas mientras que las economías asiáticas tienen una clase media más desarrollada por el nivel de población que tienen”.

Una región que tiene mucho crecimiento pero en la que la inflación juega un papel importante. Este experto de Schroders admite que hoy en día no hay ningún país que no tenga ningún riesgo “y, aunque la inflación es el principal problema de estas economías, hay que diferenciar de donde viene ésta”. Históricamente se ha visto que la inflación venía de un recalentamiento de la economía y ahora vemos que procede de las materias primas. Sabemos que en torno al 50% de la cesta de inversión de estas economías viene de las materias primas, principalmente de los alimentos.

Una vez conocidos los pros y los contras ¿cómo se puede jugar a estas economías? Leonardo Fernández admite que depende del perfil del riesgo y hay que mirar la parte del ciclo en la que nos encontramos pues “ahora hay bastante consenso en que hay que pasar la parte de renta fija a renta variable pero siempre teniendo en cuenta que es importante la diversificación y no poner todos los huevos en la misma cesta”.

El Schroders ISF Global Emerging Markets Opportunities es un producto de renta variable pero “lo que hemos visto que nos demandaban los inversores eran productos que si bien podía beneficiarse de los momentos de subidas también lo hicieran en momentos de caídas de los mercados”. Lo que tiene este fondo es que cuando los gestores vean problemas se puedan resguardar en liquidez y en bonos tanto de países emergentes como de países desarrollados.

El Asian Convertible Bond de Schroders es un producto distinto a lo que hay en el mercado porque es exclusivo de Asia, mercado bastante estrecho en bonos convertibles, una inversión que tenía sentido y más cuando estas economías están emitiendo papel de bonos convertible.s Tiene sentido para aquellos inversores que tengan que entrar en el mercado de renta variable pero no sepan cuál es el momento más adecuado. Si el mercado sube te mete en la renta variable pero si el mercado baja se va girando hacia la renta fija.

En el fondo convertible tiene divisa cubierta pero hay que resaltar que estas economías, desde nuestro punto de vista, tienen bastante potencial respecto a sus divisas porque para poder exportar han mantenido sus precios muy bajos respecto a las divisas desarrolladas. En un momento de subida de inflación lo último que querrán es que sus divisas se devalúen.