No sólo el dólar o el franco suizo sirven de refugio en tiempos de inseguridad financiera. El yen es también una divisa muy utilizada por los inversores cuando la inestabilidad azota los mercados. La crisis financiera asiática de 1997-1998 y el estallido de la 'burbuja de internet' se vieron acompañados de una demanda masiva de yenes.
Desde el pasado mes de julio el yen avanza inexorablemente frente a las principales divisas. El excepcional incremento de la aversión al riesgo y el miedo a una crisis amplia en Japón hace que los inversores nipones repatríen sus capitales hacia su país, propulsando a la divisa nipona hasta máximos de 13 años frente al dólar y de 6 frente al euro.

Para Marc Ribes,asesor independiente de Inversis, el movimiento de divisas y bolsas en las últimas semanas no es más que un desapalancamiento global en toda regla. “Los Hedge Funds se habían endeudado en yenes a causa de los bajos tipos de interés para comprar activos en otros mercados –operación conocida como carry trade–, la ejecución de posiciones de varios hedge obliga a vender activos de renta variable para cancelar la deuda en yenes, es decir, amortizan sus préstamos en yenes, para lo cual, deben comprar esta moneda, y al repatriar el yen, la divisa nipona se revaloriza”, explica Ribes.

El servicio de cambio de divisas del banco privado suizo Pictet cree que todo es fruto del miedo. “La cotización del yen ha aumentado de manera espectacular con enormes oscilaciones que reflejan la sensación de pánico en los mercados. Los inversores se están preguntando cuando acabará la hemorragia y aunque los mercados parecen claramente sobrevendidos, los daños de las hipotecas de alto riesgo siguen siendo desconocidos. En cualquier caso, el yen podría seguir beneficiándose de un entorno donde la mayoría de inversores japoneses evitan los riesgos y proceden a una repatriación de fondos, una tendencia que podría acelerarse en los próximos meses”, predicen los expertos de Pictet.

Desde Japón se observa este movimiento alcista como una búsqueda de amparo, un retorno a lo seguro. Para Noriko Hama, economista de Doshisha Business School, célebre escuela de negocios de Kioto, “la reputación de solidez del yen se debe al relativo aislamiento de la economía japonesa que, si bien depende fuertemente de las exportaciones, se mantiene más o menos impermeable a las inversiones extranjeras. El hecho de que Japón no esté aún tan globalizado como el resto del planeta le da al yen un cariz de valor seguro", explica Hama.

Aquellos inversores que quieran beneficiarse de la evolución del Yen tiene a su disposición el ETF CurrencyShares Japanese Yen (FXY). El objetivo de inversión del fondo es que las acciones reflejen el precio del yen más los intereses devengados, menos los gastos de las operaciones del fondo. Proporciona un medio para los inversores para obtener beneficios similares a los de adquirir yenes.

Fuente: Barangé Asesores.