Juan Andrés Romero, CEO de CLERHP Estructuras, analiza la marcha de la compañía desde que saliera a cotizar al MAB en marzo.

 

 
Cuando ustedes salieron a cotizar al MAB en marzo ya estaban presentes en Brasil y Bolivia, ¿cómo han evolucionado los proyectos allí?, ¿han abierto nuevos mercados?
Desde que hemos salido a cotizar hemos apreciado una buena acogida por parte de los clientes, la cual, se ha materializado en una consolidación principalmente en Bolivia, donde ya teníamos una presencia muy fuerte, donde hemos aumentado la cartera de proyectos ofertados y contratados. En el caso de Brasil, también tenemos la misma percepción de buena acogida, pero el problema ahí es tomar la decisión de cuándo acometer las inversiones en el país hasta que se aclare la situación política en el país.
Tras la salida al MAB, lo primero que hicimos fue ir a Paraguay, donde adquirimos construcciones Guamora, ya que nos ahorraba tiempo de implantación en el mercado y, en dos meses, ya tenemos en primer contrato por valor de 250.000 euros. La compramos porque era un valor concurrente y nos ha ahorrado entre 3-6 meses para posicionarnos en el mercado.
 
¿Ustedes trabajan con Administraciones Públicas o clientes privados?
Nosotros nos enfocamos en exclusiva al cliente privado, no trabajamos con la Administración Pública básicamente porque nuestro servicio es un servicio de segundo orden. La Administración va a contratar un servicio llave en mano de obra completa y nosotros al final solo participamos de la parte estructural con la ingeniería y la construcción, así que, si vamos a un proyecto público, siempre será de la mano de un privado que será el que licite, no directamente.
 
¿Tienen proyectos en España?
En España estamos haciendo muy poquitas cosas, sólo en la línea de cálculo para algunos arquitectos, pero en la parte de construcción no la estamos trabajando en España porque, ni el mercado está en su mejor momento, ni los precios acompañan para acometer inversiones.
 
Entonces, ¿se quieren centrar en Latinoamérica o tienen la vista puesta en otros mercados?
No nos cerramos a nada. Somos una empresa muy joven y ambiciosos. Si en 5 años hemos llegado hasta aquí, no veo por qué no hay que mirar de reojo a Asia o África u otros mercados. Inicialmente Latinoamérica presenta muy buenas oportunidades por su pirámide de población, por la migración de los pueblos a las ciudades y no veo por qué no va a poder ocurrir lo mismo en Asia, África o incluso EEUU.
 
¿El futuro de CLERHP pasa por crecer de forma orgánica e inorgánica?
La principal línea de crecimiento tiene que ser orgánica, ya que estamos en un modelo replicable: tenemos un centro de cálculo que atiende a todas las filiales. Y nuestro crecimiento se basa en crear filiales de la línea de construcción, que alimente a su vez a la línea de ingeniería y que genere economías de escala en esa ingeniería.
Siempre estamos abiertos al crecimiento inorgánico y a inversiones en la cadena de valor. Hemos analizado varias empresas en este tiempo, aunque sólo hemos comprado Guamora por sus sinergias evidentes, pero sí que analizamos oportunidades estratégicas y vamos a aprovechar la situación pública que tenemos.
 
En el primer semestre CLERHP obtuvo unos ingresos de 2,6 millones de euros, mejorando un 19% la cifra de un año antes, mientras que el resultado neto descendió un 69%, hasta los 137.678 millones. ¿A qué se debió la mejora de los ingresos y la caída del beneficio?
La mejora de los ingresos se debe a una mejora de la empresa en Bolivia, ya que en el primer semestre lo único que estamos consolidando es Bolivia, donde seguimos creciendo en contratos y demás. Lo que ocurre es que en el primer semestre salimos a cotizar y tuvimos que absorber ese coste, además de readaptar nuestra estructura a la nueva situación, con un consejo con independientes, auditoría… y eso tiene un coste que se empieza a materializar en el primer semestre. Sin embargo, si hacemos una contabilidad analítica, el ebitda desagregando esa parte muestra un crecimiento del 19%, lo que demuestra que la sociedad marcha en la dirección correcta y hay que adaptarse a la apuesta que hicimos por ser cotizada.
 
¿Con qué perspectivas trabajan de cara a próximos meses y ejercicios?
2016 nos lo hemos tomado como un año de transición, para adaptar la empresa y prepararnos bien, pero de cara a 2017 esperamos materializar un crecimiento bastante fuerte y vamos a ir creciendo año a año. Ya tenemos contratos firmados por un importe de 9 millones de euros, por lo que, si tenemos en cuenta que en 2015 se facturaron 4,7 millones, el crecimiento va a ser notable en el 2017 y también tenemos visibilidad para 2018.
 
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¿Cuál es la línea de negocio que más peso tiene en la cuenta de resultados?
Una es la línea de asistencia técnica, que engloba el diseño y cálculo, la otra es construcción y la otra es alquiler de maquinaria. Lo que ocurre es que el contrato es único, aunque se ejecute sobre tres líneas. Un 60% es construcción, un 35% asistencia y un 5% alquiler de maquinaria.
 
Este año han firmado varios préstamos bancarios, ¿cuál es el destino de ese dinero?
Ha ido destinado fundamentalmente a inversión nueva: la adquisición de la empresa en Paraguay, de equipos que se han envidado allí y también a Bolivia, adaptación de la compaña… todo se ha ido destinando al crecimiento de la empresa.

Actualmente capitalizan 14,20 millones, frente a los 12,90 a los que salieron al MAB. ¿Se plantearían dar el salto al Mercado Continuo?
Una empresa del tamaño de CLERHP está bien en el MAB, que es un mercado adecuado para este tipo de empresas. El Continuo es un mercado superior que exige otros requisitos más duros y una empresa tan pequeña tendría demasiada presión. El MAB está para este tipo de empresas, para que crezcan, mejoren y cuando sean grandes, den el salto al Continuo.
 
Félix Angel Poza, Alejandro Clemares y Rhymar Projects siguen siendo los máximos accionistas del grupo con un 75%. ¿Se plantean hacer ampliaciones de capital?
Ahora mismo no hemos discutido sobre el tema de hacer ampliaciones de capital, pero no nos cerramos, pues ese era uno de los objetivos de cotizar: si surge una oportunidad de compra de una compañía o un contrato de cierta envergadura que requiera una inversión adicional, no tiene ningún sentido poner el riesgo la caja de la compañía y lo mejor sería ampliar capital.
Una de las cosas que miramos mucho es mantener los ratios de la empresa en valores atractivos para el inversor. En un momento dado decidimos acudir a la deuda porque el coste es barato y nuestro ratio era muy bueno cuando a deuda/fondos propios y de deuda/ebitda y ahora hemos aumentado la deuda, pero se está amortizando de forma rápida y, cuando se cierre el 2016, ya analizaremos los fondos propios y si es conveniente ir a deuda o a capital.

¿Los actuales inversores les han mostrado su vocación de permanecer en el accionariado en el medio-largo plazo?
Desde que salimos al MAB  ha habido muy poca salida de papel y casi ha sido a petición de algún accionista que, cuando ha querido entrar, no conseguía quién le vendiera capital. Los accionistas que están, están muy cómodos.