Después de más de siete años en fase alcista, los principales mercados de Estados Unidos se han tomado casi un año para acercarse a los máximos de las últimas 52 semanas que en la mayor parte de los casos son máximos históricos.
 
Y todo esto se ha conseguido en apenas dos meses, desde mediados de febrero porque los índices americanos comenzaron el año con el peor comportamiento de su historia amenazados por toda una serie de factores que hacían que 2016 se conjugara como una auténtica tormenta perfecta para los mercados. Los problemas de crecimiento de China, el desplome de los precios del petróleo, los temores sobre una nueva crisis financiera en Europa con uno de los estandartes del continente en entredicho (Deutsche Bank). Además, con la espada de Damocles que maneja Janet Yellen, la presidenta de la FED y que cae un poco más sobre los cimientos de la economía –o eso creen los mercados- cada vez que la autoridad monetaria decide subir los tipos de interés.

Pero esta nube de problemas no consiguió hacer que los índices claudicaran, y eso que algunos estuvieron a punto. Por su puesto nadie descarta que los terribles episodios de volatilidad que hemos sufrido en estos primeros meses del año se puedan repetir. Menos en lo que se supone que es una fase madura de un mercado alcista que el pasado 9 de marzo cumplió 7 años y que ha permitido multiplicar por tres veces el valor del S&P 500.

Sin embargo la decisión de la FED de posponer la subida de tipos, los buenos datos conocidos en Estados Unidos y en Europa, donde se continúa con el crecimiento y la constatación de que, al menos por ahora, China no ha explosionado, junto con el armamento pesado del BCE han hecho que los mercados suban.

En el caso de alguno de los estadounidenses, como el S&P 500, las subidas rondan el 15% desde los mínimos del mes de febrero.  En estos momentos, solo el Russell 2000, el índice que engloba a las compañías de pequeña capitalización, sigue en negativo desde principios de año. Es, además, el índice que sigue más alejado de sus máximos de 52 semanas.

Unas subidas que han hecho que comiencen a surgir signos de alerta
. Como explica Cárpatos en su sección en Estrategias de Inversión,  el selectivo americano por excelencia “está muy sobrecomprado el S&P 500, que está cerca de resistencias importantes, entre 2.100 y 2.135 puntos”.

Tras este comportamiento, el índice americano que más cerca está de su máximo histórico es el Dow Jones Industrial, apenas a un 1,5% de los 18.351 puntos conseguidos el 19 de mayor de 2015. En este caso es un máximo histórico.

El S&P 500 está a menos de un 2% de sus máximos históricos alcanzados el 20 de mayo del año pasado, en 2.134 puntos.

Lo que les queda para situarse en máximos


Por sectores, es el S&P 500 industriales el único que ya ha superado esos máximos.  Muy cerca también andan las tecnologías de la información, y el consumo discrecional.
El que sigue más alejado es el S&P 500 energía que se mantiene a más de un 22% de sus máximos, y eso que la recuperación de los precios del petróleo le ha permitido apuntarse un 10% en lo que va de año.


Sectoriales


La cuestión, ahora, es saber si los índices van a ser capaz de seguir subiendo, sobre todo porque después de las alzas de los últimos meses han vuelto a alcanzar niveles de valoración menos atractivas. Será cuestión de tiempo averiguarlo.

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