Cruento y adusto. Varias compañías estadounidenses que cotizan en Wall Street y que operan en el sector armamentístico nunca dirían que no con la boca grande a un conflicto armado. ¿Quiénes son?
Triste pero cierto. Muchas compañías en Estados Unidos pertenecen al sector de la industria militar, de forma exclusiva o parcial, y una posible intervención de Estados Unidos por la situación de desmesurada gravedad en Crimea podría ser beneficiosa para sus intereses empresariales. 

Mientras el rechazo mayoritario a un posible conflicto armado es contundente para el conjunto de la población, como no podía ser de otra manera, para varias empresas no sería sino como un caramelo en el camino. Tanto, que esperarían pacientes para engrosar su facturación, generar más beneficios y, además, lograr que sus acciones repunten en el mercado estadounidense.

No es más que una constatación del creciente nivel de ingresos que se puede crear ante la consecución de una guerra, por muy terrorífico que esto suene. Y no son ni una ni dos, sino varias, las firmas que están enmarcadas dentro del negocio armamentístico estadounidense y que en términos de números positivos extenderían su pulgar en vertical para dar el visto bueno a una operación.

El sector militar de Estados Unidos genera la friolera cantidad, en concepto de facturación, de 629.160 millones de dólares. Nada más y nada menos. Siempre que el país norteamericano está en el ojo del huracán y pueda lanzar alguna ofensiva sobre cualquier territorio, estas firmas aguardan entre la maleza para que pueda terminar ejecutándose y así estirar el chicle de sus ingresos. En este caso, esperarían el supuesto de que la OTAN decidiera mover ficha en Ucrania. Un hecho que aún no se ha terminado de concretar, aunque sí de especular.

Así, una de esas empresas que aprovecharía la declaración de cualquier contienda para obtener su suculenta recompensa es Lockheed Martin. Con sede en Maryland, esta compañía es una de las principales punteras de la industria aeroespacial y tiene grandes recursos en tecnología avanzada y guerra global. Es la contratista del sector armamentístico más grande del mundo por volumen de ingresos. Desde el 2005 su principal volumen de facturación, el 95%, corre por cuenta del departamento de defensa de Estados Unidos.

Pero uno de los factores por los que, en efecto, cualquier declaración de intenciones anima a los inversores es el desgaste de armamento. Con exactitud, cuando el conflicto Sirio estuvo en su punto más álgido, sus acciones se incrementaron más de un 6%, mientras que cuando se concluyó con la solución diplomática descendieron más de un 7%. Con todo, en el último año han subido casi un 86%

Lockheed Martin cotización


El recorte en los presupuestos destinados a armamento por parte del gobierno estadounidense ha provocado que su nivel de ventas se estime que se reduzca este año en torno al 1,28%, por reducción de costes, con respecto al pasado ejercicio. Sin embargo, se espera que para el próximo año su beneficio crezca en torno al 6% como consecuencia de la creciente demanda.

Quien también recibe parte de sus ingresos a través de la industria militar es Boeing. A pesar de que fabrica aviones comerciales, gran parte de sus ventas llegan a través de la comercialización de aviones para los ejércitos de diferentes países. En datos del cuarto trimestre de 2013, el fabricante aeronáutico recibió 4.395 millones de dólares por la venta de areonaves de combate. Es decir, un 9% más con respecto al mismo periodo del año anterior.

En el último año Boeing facturó 15.936 millones de dólares por los ingresos derivados por sus aviones militares. Una cantidad muy inferior a los 52.981 millones de dólares que recibe por los aviones comerciales que distribuye, todo hay que decirlo. Pero una cifra contundente, eso sí.

De esta manera, las acciones de la compañía han subido más de un 66%. Asimismo, aunque haya corregido más de un 10% desde máximos, las perspectivas para este 2014 por parte de los analistas son halagüeñas. Se pronostica que sus ingresos avancen un 4,22% en relación al 2013 y que el beneficio por acción repunte un 2,32%

Boeing cotización


De hecho, la aeronáutica mantiene un aspecto que atrae a muchos inversores como es el caso de Bob Doll, que la consideraba una de las acciones más atractivas para este año. Sobre todo, destacaba su nivel de cash flow. “Nos encantan las posiciones basadas en cash flow. A medida que está consiguiendo más dinero en efectivo de todos sus negocios y beneficiarse del aumento de la demanda de viajes”, apuntaba. Por tanto, un crecimiento de actividad en su área militar sería beneficioso de cara al comportamiento del valor en Wall Street. (Ver: Las tres acciones preferidas de Bob Doll Para 2014)