Álvaro Blasco, directro de ATL Capital, analiza la situación del mercado europeo y español. 

¿Qué espera de la reunión de mañana del BCE?
Creo que mañana el BCE no va a hacer ningún anuncio concreto, pero sí una continuidad en el discurso de que se va a hacer lo que sea necesario. Además, entre reunión y reunión hay pequeños avances que aproximan la idea de que haya un QE. No creo que debiera haber decepción en el mercado porque no haya una concreción de cuándo se hará, pues ya se está hablando de que podría haber compras de bonos soberanos de una forma laxa sin salirse de los esquemas. También la batería de datos macro apunta a un enfriamiento de la zona euro, por lo que invitaría al QE. Aunque un poco retrasados, vamos a ir por el mismo camino que la Fed o el BoE para el relanzamiento de la economía.

En caso de que el BCE lleve a cabo un QE, ¿cómo se materializaría?
No creo que haya problema en la compra de deuda soberana por parte del BCE. Lo que sí pensamos es que el ritmo de compra de esos activos va a ser mucho más rápido que la compra de otros activos, como los MBS y ABS, que se está llevando a cabo ahora.

En renta fija puede haber buenos momentos aún porque haya una reducción de los tipos, pero habrá que estar atentos porque el año que viene los tipos habrá un momento que no vayan más abajo y, quien piense en deshacerse de los bonos antes de llegar a vencimiento, tendrá una época peligrosa porque habrá bastante oferta de bonos por otros inversores que estén deshaciendo posiciones. Habrá que anticiparse a esa situación.

El próximo año España tendrá que enfrentarse al vencimiento de 197.375 millones de euros. ¿Podríamos tener problemas?
No deberíamos tener problema para poder refinanciarlo o incluso colocar algo más. El endeudamiento por encima del 100% del PIB va a continuar, aunque el tema del crudo podría conllevar algún ahorro que desahogara este tema. La deuda periférica todavía ofrece rentabilidades bastante interesantes para los inversores. Por ello, no creo que tengamos problema en refinanciar ese importe y alargar además la vida media de la deuda española.

¿Hasta dónde podría caer la prima de riesgo?, ¿se corresponde con la situación económica de España?
Vivimos en un mundo coordinado y estamos viendo que los países más fuertes de la zona euro, como Alemania y Francia, están experimentando una reducción de su actividad económica. Teniendo en cuenta que nuestros socios más fuertes pierden fuerza, podríamos tener una reducción de la actividad aquí también. Aún así, los datos macro negativos actuales son algo puntual y nuestro país no está cambiando de ciclo dentro del crecimiento actual. Quizás sólo que el crecimiento pueda ser algo más suave de lo que esperamos.

En este escenario, la prima de riesgo tiene que seguir cayendo. Si España consigue crecer a un ritmo del 2% y creamos empleo, la prima podría irse a niveles de 70 puntos básicos o menos el próximo año.

Ante este discurso optimista, ¿cree que es momento de invertir en compañías más ligadas al ciclo, como bancos y constructoras?
Creemos que Europa va a seguir creciendo en el próximo año y, si se implementa un QE, ese crecimiento va a ser mucho más fuerte de lo que se espera, por lo que vamos a ver unas compañías bastante más dinámicas en resultados e, indudablemente, el sector financiero podría verse beneficiado, y se abaratarán sus cotizaciones.
En cambio, con las constructoras sería algo más prudente. Nuestras compañías van a seguir siendo casi líderes a nivel mundial, consiguiendo adjudicaciones internacionales.