El sector tecnológico es disruptivo en sí mismo pero todavía quedan muchos retos por cumplir tanto a nivel cultural, como de infraestructuras y de seguridad. Los expertos reconocen que todavía queda mucho por hacer aunque saben de dónde vendrá el próximo Amazon. Aquí algunas pistas que permiten ver cómo está el sector tecnológico y su futuro próximo.

En la mesa de debate organizada por Estrategias de inversión en la Bolsa de Madrid sobre el futuro del sector tecnológico la conclusión es clave: esto no ha hecho más que empezar y todavía es pronto para determinar qué tecnología o modelo tecnológico tendrá la supremacía en el futuro. Lo que sí está claro es que todavía quedan cosas por hacer. Para empezar en el ámbito de la organización y estructuración de la información. Las compañías llevan años acumulando datos de los individuos que no saben cómo tratar. Ese es uno de los grandes retos en un entorno en el que cada  vez hay más información que tiene datos estructurados, imágenes… con lo que “la capacidad de tratar la información, analizarla, transformarla en conocimiento y protegerla son los grandes retos” reconoce Juan Mora Vega, director de industria 4.0, Talento Digital y eventos en AMETIC.

 

Han participado:
José Femenía (Alcatel-Lucent Enterprise) , Alberto Fernández (Gigas), Juan Ángel Hernández (Ei), Silvia Morcillo (Ei), Xavier Casajoana (Voz Telecom), Juan Mora (AMETIC), Camilo Bedoya (Deloitte) Josep Maria Huch (Atrys Health) y Emilio Soria (MBIT School)

En este punto  es necesario tener dos aspectos en cuenta: el tema cultural y el de infraestructuras.

A nivel cultural, es un hecho que la sociedad está evolucionando: no hay más que pensar quién hace 20 años imaginaba que hoy estaríamos utilizando teléfonos móviles o correo en la nube. Hoy en día la tecnología es la base de la sociedad actual.  Sin embargo, “la sociedad no ha llegado a completar la transición aunque llegará, porque esto es adaptarse o morir”, dice  Alberto Fernández, Director comercial de Gigas Hosting.  Eso sí,  la transición hacia un mundo de muchos dispositivos conectados trae consigo algunos retos. El más importante, dice este experto, es el tema de la GDPR – Ley general de Protección de datos –  la privacidad de la información.  Pero hay más. En plena tendencia a la “smartización” de todo, la realidad es que en España el 50% de las personas no tiene las competencias digitales básicas para actuar y trabajar digitalmente. “Por ello, cuando hablamos de transformación digital, España está en el puesto número 10 según el informe de Red.es, que es un nivel intermedio, frente al escalón más bajo que ocupamos cuando hablamos de formación”, explica Mora. En este sentido, se hace necesario un “reciclaje de trabajadores” pues se está hablando que en 2020 habrá 500.000 puestos que no se van a poder cubrir porque “no hay personas capaces de trabajar en ello”.

A nivel de infraestructuras,  se ha avanzado aunque quedan cosas por hacer. “Tenemos datos, inteligencia artificial y tenemos el internet de las cosas pero debemos ver cómo conectar todo para lograr un bienestar adecuado para la sociedad tanto a nivel individual como global. Y aquí se trata de conectar muchas variables: no sólo personas sino personas con objetos, robots, comunicación cognitiva…”, explica José Femenía, director de marketing y comunicación en España y Portugal de Alcatel-Lucent Enterprise. Dicho esto, no es sólo dotarse de infraestructura capaz de gestionar todo el volumen de datos desde el puntos de vista cuantitativo, sino también cualitativo. "Nosotros lo hemos hecho con la ingeligencia artificial, desplegando un complejo sistema de algoritmos en nuestras plataformas que es capaz de convertir toda la información en bruto en inforamción valiosa para el negocio y nuestros clientes", reconoce David Elizaga, CFO de eDreams ODIGEO.

EL PAPEL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Aunque antes de eso primero hay que saber el objetivo que se persigue. “No tiene sentido, como hacen muchas compañías, invertir mucho dinero en acumular datos para un proyecto sin saber el objetivo del mismo”, asegura Emilio Soria, Director académico de MBIT School quien cree que el término Big Data está haciendo mucho daño porque “hemos abusado mucho de él y  vamos a sufrir las consecuencias”. Este experto cree que las compañías han invertido mucho dinero en infraestructuras  y al final lo que tienen son grandes bases de datos que “no les sirven de nada y no saben explotar. Por ello soy más partidario del Smart Data desde el principio: plantear un objetivo y a partir de ahí, ponernos en marcha”.

En este punto, lo que marca la diferencia no son las infraestructuras ni los millones de datos que acumulan las compañías sino “de qué inteligencia dotamos a esos datos para diferenciar modelos de negocio. Para mí la clave es que las compañías sepan encontrar esas herramientas que les permitan dotar de inteligencia a los datos porque sin ella, los datos no valen para nada”, asegura Josep María Huch, director de asuntos corporativos de Atrys Health. En este punto,  si las pequeñas compañías (startup o pymes) “tienen la inteligencia humana suficiente para sacar provecho de las herramientas, tiene todos los recursos necesarios (desde el almacenamiento en nube a unos precios al alcance de cualquier empresa, herramientas, algoritmos….). Las herramientas están pero todo esto tiene que entrar en la sociedad, industria, empresas y en los diferentes sectores”, asegura Xavier Casajaoana, CEO de VozTelecom.

Y aquí viene el primer escollo, ¿hasta qué punto está apoyando la Administración pública con la utilización de algunas de estas tecnologías?  Aquí se hace necesario distinguir dos variables: si la administración ha realizado un proceso de transformación digital importante, donde hay casos como el de la Agencia Tributaria que se ha puesto en marcha y maneja datos con facilidad; y otro punto es cómo reciben las compañías las subvenciones, el I+D+i necesario para “poder realizar este proceso de transformación para que las empresas lleguen a la industria 4.0 y sean capaces de flexibilizar los procesos”, reconocen en AMETIC.  (Ver: El enorme potencial económico de la industria 4.0 tiene que ver con la adopción del Internet de las cosas) Es en este punto donde el sector cree que la  inversión por parte de la Administración es lentísima. “No es normal que la Administración lleve diez años invirtiendo con cuentagotas y no creo que esté a nivel de otros países”, reconocen desde GIGAS.  Aunque “quedan muchas subvenciones sin dar porque no hay proyectos ni propuestas para intentar aprovecharlas. Aquí es importante que las empresas españolas se transformen para poder optar a algo más y poder hablar de una transformación digital efectivas. A día de hoy, muchas compañías españolas no están preparadas para dar ese salto”, aseguran en AMETIC. Javier Mira, CEO y Co fundador de Facephi habla de que en España ha habido una especie de "pinchazo" pero sería bueno no verlo como una cadena en la inversión sino más bien como una oportunidad para aquellas empreas que sepan destacar y resistir y algunas otras que vayan a poder aparecer por el camino".

En este punto, las previsiones apuntan a que tendremos dos tipos de compañías en el futuro: las grandes empresas, que serán las que absorban al resto, con capacidad económica para invertir y liderar el proceso de transformación y  las nuevas compañías, que son nativas digitales. Eso sin dejar de tener en cuenta que hay un punto, como es la protección de los datos personales,  que es la gran frontera que se está abordando pues “hay una gran capacidad tecnológica que te permite tener toda la información de la persona, tanto de su entorno personal como profesional y social. En este sentido, la realidad ya ha superado a la normativa y no se está abordando el tema desde un punto de vista de derecho individual”, explica Casajoana. En este sentido, la disyuntiva en la que vamos a estar todos como individuos en el futro es “hasta qué punto estamos dispuestos o no a ceder nuestros datos y que se usen sin saber cómo”, replica Huch. Aquí es importante destacar que al final todos, de una forma u otra, estaremos obligados y “o nos montamos en el coche de la tecnología con toda la infraestructura y servicio o nos quedamos fuera”, explica Camilo Bedoya, manager de estrategia y operaciones del área de telecomunicaciones de Deloitte.

 

 

En este punto, ¿cuál es el segmento dentro de la industria tecnológica que tiene mayor potencial de desarrollo?  La mayoría de expertos aboga por el de servicios pues las empresas no quieren crear, invertir o mantener un centro de datos sino dar un servicio. El experto de Voz Telecom cree que, en el segmento de software, hay que crear nuevos algoritmos, piezas y nuevo software que haga que las empresas den un paso más en el proceso transaccional de los datos del negocio: conocer mucho más el comportamiento de su cliente, proceso productivo …Al final esto es como un círculo: el internet de las cosas permite lo que se conoce como la hibridación del mundo físico con el virtual (conecta personas con objetos) y de ahí coge la información que pasea al Big Data, que almacena, procesa y gestiona toda la información. Mediante una serie de programas esa información se convierte en conocimiento.  Con lo que “el círculo necesita dos capas: una es la ciberseguridad, para proteger a las personas y los procesos productivos, y otra es la Inteligencia Artificial (IA) que permite aprender de situaciones pasadas y desarrollar no sólo modelos descriptivos sino predictivos e incluso prescriptivos”, asegura el experto de AMETIC. Una tecnología, la IA, que es clave en segmentos de mercado como la telemedicina. ¿Cómo puede batir cualquier médico especialista a un sistema experto que ha visto más de 2 millones de casos?, pregunta el experto de Atrys Health que asegura que ya hay algoritmos que están diagnosticando patologías mejor que algunos especialistas médicos.  En este sector hay varios actores que pueden ser potentes como IBM, con la apuesta que ha hecho de Watson y Apple, que con el iWatch ayuda a medir parámetros de la salud y se ha puesto a disposición de algunas compañías para ensayos clínicos.

Una aplicación que se extiende a todos los sectores. Juan Ángel Hernandez, socio y cofundador de Estrategias de inversión asegura que las empresas “que logren crear valor invirtiendo tecnología no sólo crearán valor sino que absorberán industrias paralelas. Ya lo estamos viendo en el sector de medios de comunicación donde compañías como Google o Facebook se están llevando un 80% de la inversión publicitaria en detrimento de los diarios tradicionales”. ¿Y qué me ha ocurrido con el sector de retailers? ¿Quién puede competir con Amazon teniendo herramientas de inteligencia artificial y sabiendo qué quieren y qué opinan  sus clientes? Es un ejemplo claro de compañías que consiguen anteponerse a lo que demanda el usuario.

¿DE DÓNDE VENDRÁ EL PRÓXIMO AMAZON?

Pero ¿quién va a ser el próximo Amazon?  Hernández cree que si hay una cosa que saben las grandes tecnológicas es saber comprar e integrar compañías que complementan su modelo de negocio.  Google compra dos empresas a la semana y no siempre son empresas pequeñas mientras que el poder de Amazon reside en la gran cantidad de información que tiene.  “Y esto solapado con los estados financieros que tienen de nosotros, fácilmente pueden crear algo como una entidad bancaria o una fintech asociada….tiene tanto potencial de seguir desplegándose que es complicado que haya otro Amazon”, explica Bedoya.

Aunque lo que hay aquí es un tema de escala. Amazon tiene mucha actividad y lo que le hace diferente respecto a otra compañía es que “está en un mercado único por encima de páises dy de fronteras con un consumidor que está fidelizado. Ese es su gran poder a día de hoy que le da una potestad de entrar en segmento a lo que cualquier otra compañía no entraría, barriendo a actores tradicionales”, explica Casajoana. La gran ventaja de este tipo de compañías es que son “dueños del consumidor” y pueden plantearse cualquier reto incluso por encima de regulaciones, con lo que hay que tener cuidado. Desde Ametic no ven ningún nuevo unicornio pero creen que hay un componente importantísimo de cara al futuro que es la movilidad y la capacidad de entregar valor a través de un dispositivo. “Respecto a quien tenga al cliente asociado a un terminal (móvil)  que lo lleve constantemente  y sea  capaz de gestionar la información y transformarla en valor para una persona, tendrá la capacidad de convertirse en Amazon si quisiera”.  Con lo que la cantidad de información que va a tener la operadora de telecomunicaciones va a ser enorme aunque “son el ejemplo de compañías que han tenido el poder y no se están adaptando al ritmo que se requiere”, explican en Gigas.  

En este sentido, compañías como Facephi reconocen estar muy atentos a las tendencias del mercado y estudiar "cuál va a ser la demanda de los usuarios finales para poder adelantarnos a dichas necesidades y ofrecer, en nuestro caso a los bancos e instituciones financieras u otras compañías donde la biometría puede ser aplicable, la más variada y completa solución de autenticación". Al final, se trata de que la tecnología ayude a las personas, que les facilite las cosas y les empodere en su día a día, reconoce el experto de eDreams ODIGEO. Si  conseguimos aportar ese valor añadido mediante la tecnología, conseguimos también que la tecnología sea beneficiosa para el negocio, concluye.