La reciente ambigüedad mostrada por la Reserva Federal generará una mayor volatilidad en el mercado de divisas – en particular en lo referente al dólar – en próximos meses. En este entorno, la FED se arriesga a superar sus objetivos inflacionarios y realizar una política monetaria más restrictiva en 2017, con lo que el dólar puede no haber marcado el techo en su valoración  ante una continuación de la incertidumbre.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha cometido un error de política. Después de subir los intereses  por primera vez en nueve años, la Fed se ha abstenido de nuevos incrementos en 2016, exasperando el ánimo de los participantes de mercado. Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo (BCE) anunció una mayor flexibilización de su política monetaria, incluyendo la ampliación de los tipos de activos que compra en el mercado. La divergencia es desafiante. A la Fed le cuesta centrarse en la solidez de los fundamentos domésticos, tales como la fortaleza del mercado de trabajo o el aumento de las presiones inflacionistas y es reacio a tomar medidas más drásticas en comparación a otros bancos centrales. En cambio, ha revisado su orientación “dot-plot” para indicar que sólo aumentará los intereses dos veces este año (en contraste con las cuatro de diciembre). Creemos que no será suficiente para controlar los precios y podría conducirlo a subirlos de manera más agresiva más adelante en el ciclo.



Es posible que una recuperación económica mundial favorezca a los metales preciosos industriales (plata, platino y paladio). Al mismo tiempo, es poco probable que genere una presión bajista sobre el oro, un activo más defensivo. La política del banco central seguirá siendo una influencia favorable para el oro. Junto con el central sueco Riksbank, el Banco Nacional de Dinamarca, el Banco Nacional de Suiza y el Banco de Japón, el BCE ha adoptado una política intereses negativos (NIRP). Se argumenta que la NIRP, ya sea en términos nominales o reales, es positiva para el precio del oro.

Si bien los mercados emergentes (ME) han estado de capa caída desde hace algún tiempo, creemos que el pesimismo alrededor de los bonos de los ME es exagerado. Creemos que los inversores están siendo compensados en exceso por el riesgo crediticio de los mercados emergentes y esto genera una oportunidad de compra. Dados los bajos rendimientos en los mercados desarrollados, a medida que mejora el optimismo en los ME, esperamos que las entradas de capital aumenten a los bonos emergentes. Eso debería respaldar a sus respectivas divisas. Los ME son un grupo heterogéneo. Los países emergentes europeos tienen niveles relativamente bajos de deuda en comparación con sus homólogos de América Latina y Asia. Sobre una base ajustada a la inflación, las valoraciones están a favor de las divisas europeas emergentes.

Después de la fuerte corrección en la renta variable en el primer trimestre de 2016, las valoraciones en varios sectores lucen atractivas. De particular interés son los títulos de seguridad cibernética.

La volatilidad es una herramienta poco utilizada en la toma de decisiones de asignación de activos. Demostramos que la generación de una señal de trading para comprar bonos cuando la volatilidad de los títulos de renta variable aumenta súbitamente (y vender bonos cuando la volatilidad de la renta variable disminuye), pueden mejorar los rendimientos en comparación con un portfolio equilibrado o una señal de trading generada sobre la base de los rendimientos relativos entre acciones y bonos. Es probable que la volatilidad siga siendo una influencia dominante en 2016 a medida que la política de los bancos centrales crea incertidumbre, lo que hace que los inversores deban tener cuidado.



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