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El rumor inflacionista se ha apoderado de los mercados en las últimas semanas. La subida de precios está en boca de todos y el inversor vela armas para protegerse con los activos que haga falta. De la duración de este episodio de inflación dependerá en parte que el buen comportamiento del oro en bolsa continúe o llegue pronto a su fin. En todo caso, el metal dorado sigue siendo codiciado por los particulares como un escudo con el que protegerse frente a la volatilidad. 

Miguel Camiña, cofundador y asesor financiero de Micappital, entidad presente en la red de Finect, explica que el oro ha sido un activo “entendido tradicionalmente como refugio, siempre presente en mayor o menor medida en las carteras profesionales de los inversores”. Pero añade: “No es recomendable sobreexponer la inversión a un activo concreto tan concentrado”. 

Los gobiernos y bancos centrales han sido actores protagonistas con los últimos paquetes de estímulos fiscales y monetarios para aplacar los efectos de la pandemia. Pere Font, asesor de Axa Exclusiv, entidad también presente en Finect, argumenta que “el incremento de la inflación es uno de los resultados de esta política monetaria y el oro siempre ha sido un activo para protegerse frente a ella”. En el actual ciclo alcista, Font recomienda “proteger una parte de nuestro patrimonio” para cuando esa curva toque a su fin. 

El temor a que disminuya el valor del dinero está llevando a muchos inversores a optar por valores descorrelacionados para proteger su dinero. Y los metales preciosos, precisamente, son uno de los activos que satisfacen esa demanda.

Álvaro Cabeza, country head de UBS Asset Management en Iberia, reconoce que la probabilidad de una subida de precios ha aumentado. “Existen coberturas naturales dentro del mercado de renta variable en caso de que esto ocurra, que creemos que están infravalorados en este momento. Las perspectivas de inflación implicarían que los inversores deberían sobreponderar las empresas mineras y energéticas, mientras que infraponderarían las empresas con alta exposición laboral y salarial”, reflexiona Cabeza sobre un giro hacia activos como el oro.

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Allianz Global Investors, en su último informe mensual de mercado de capitales, sugiere que estamos a las puertas de cuatro picos en los mercados: la dinámica de crecimiento, el pico de los estímulos, el de la inflación y el del optimismo de los inversores. La reactivación económica ha traído consigo “un entorno de fuerte crecimiento y menor aversión al riesgo, que debería traducirse en un aumento de los rendimientos reales, y esto puede suponer un obstáculo para el oro”, señalan desde Allianz GI.

Tanto si se consolida un escenario como el otro, es importante dar con la tecla correcta para apostar por el oro, con un vehículo de inversión adecuado y en las dosis necesarias. A la pregunta de cómo hacerlo, un asesor financiero dará la mejor respuesta ajustándose a nuestra situación financiera. Gestores profesionales, como los que se pueden encontrar en el servicio de asesores de Finect, identifican las mejores oportunidades de los mercados y ayudan al inversor a trazar metas para su patrimonio. 

Acceder al oro a través de la bolsa es el camino más directo para tomar posiciones. Pero también el más arriesgado: a pesar del rally de las últimas semanas, el metal está un 7% más barato ahora que a principios de 2021. “Debemos contemplar una parte de la inversión directamente en el activo físico, siempre que podamos encontrar un proveedor de oro, de reconocida solvencia a nivel internacional y con unos costes adecuados a su actividad”, argumenta Font. Para el resto de la inversión, los asesores financieros son partidarios de exponerse indirectamente al metal y con una cartera variada.

“Nuestra cartera de inversión siempre debe estar diversificada, este es un principio fundamental. En el caso de metales preciosos, una buena forma de invertir es a través de aportaciones periódicas y constantes, como si se tratara de cualquier producto de ahorro mensual tradicional”, explica el asesor de AXA Exclusiv. MiCappital aboga por una filosofía parecida: “Nuestra recomendación es utilizar fondos diversificados, que estén descorrelacionados entre sí. Los gestores de los fondos lo tienen muy en cuenta a la hora de invertir el oro, pero también otras materias primas”, indica Camiña. 


A la hora de cuadrar números, ¿qué parte del dinero invertido debe ir a parar al oro? Font considera que el porcentaje invertido en metales preciosos no debería exceder el 10%, “sin embargo, cada inversor tiene un perfil de riesgo diferente, que debemos tener en cuenta”. Camiña rebaja más incluso la exposición al oro dentro de las carteras: “Nunca recomendamos tener más de un 5-10% en un mismo activo”. Los asesores coinciden en señalar que buscar el consejo de un experto de confianza es el mejor antídoto para invertir con acierto el patrimonio personal. Finect ofrece una plataforma de asesores con los que contactar de forma gratuita.