La inversión en los bonos con calificación crediticia depende en gran medida de los cambios en los tipos de interés ya que estos son el factor más influyente en sus retornos. A causa del incremento de los tipos en el Reino Unido, Europa y Japón, los bonos gubernamentales y los bonos corporativos con calificación crediticia no han tenido un buen rendimiento en los últimos 12 meses. Para los bonos high yields, sin embargo, los cambios en el riesgo crediticio tienen una influencia aún mayor en el retorno. Los bonos high yield han tenido un comportamiento muy bueno en los últimos cuatro años porque muy pocas compañías han quebrado. De cara al futuro, el crecimiento en las ganancias continuará siendo alto y la tasa global high yield por impago aún continúa a niveles muy bajos. El fondo M&G European High Yield Bond ha tenido un comportamiento muy superior con respecto a los bonos de calificación crediticia y a los bonos gubernamentales, mientras el impago en los bonos high yield continúan siendo escaso debido a los balances relativamente saneados y a los buenos resultados. Aunque estimamos una pequeña subida en los impagos para los próximos 12 meses, seguimos siendo generalmente optimistas en todos ellos salvo en los de emisores de bonos de peor calidad. El fondo M&G European High Yield Bond está posicionado a la defensiva en el mercado de High Yield con una relativa pequeña exposición en bonos de menor calificación crediticia. Las tasas de interés europeas continuarán en el 3,5%, el nivel más alto desde 2001. El mercado de los bonos cuenta con dos subidas de tipos de interés en este año, pero creemos que el Banco Central Europeo puede necesitar incrementar los tipos de interés más que estas dos veces. Los tipos de interés reales (tipos de interés nominal menos la tasa de inflación) son claves para esta cuestión. El Banco central europeo ha establecido los tipos de interés en el 3,5% pero el tipo de interés real a finales de diciembre era del 1,6%. Los tipos de interés real son considerablemente más bajos que en 2001, cuando alcanzaron la cifra del 2,9%. La política monetaria europea sigue por lo tanto estando muy baja y, teniendo en cuenta que la inflación esta muy cerca al objetivo del 2,0% del Banco Central Europeo, puede que esta institución tenga que incrementar los tipos de interés por encima de lo esperado por el mercado.