Los precios de las materias primas pueden verse impulsados por una elevada correlación con los mercados emergentes y un mayor interés de los inversores.

Tras haber caído a mínimos plurianuales, la renta variable de los mercados emergentes (ME) finalmente ha comenzado a levantar un poco de cabeza gracias a una mejora del contexto económico. Aunque el MSCI Emerging Market Index ha subido casi un 30% en lo que va de año, las materias primas aún yacen rezagadas. Sin embargo, dada su estrecha relación con las economías emergentes, las materias primas pueden beneficiarse fuertemente de este viento en popa que empiezan a marcar los emergentes.

 

 

#1: fuerte correlación con las materias primas

A nivel mundial para las materias primas, los mercados emergentes son un componente muy importante de la oferta y la demanda. Esta función económica central hace que la renta variable emergente y las materias primas compartan los mismos fundamentos macro y de mercado como, pero sin estar limitado a: el crecimiento, el sector manufacturero, la producción industrial, la inflación y el gasto del consumidor.

En los últimos 27 años, el Bloomberg Commodity Index ha tenido una correlación de 0.39 con el MSCI Emerging Market Index (01/01/91 - 22/9/17), con una relación que se fortaleció a 0.57 en la última década. Los sectores de materias primas más relacionados a la actividad industrial, como los metales industriales (0.61) y la energía (0.44), han estado más correlacionados con la renta variable emergente.

 

Las materias primas han tenido un menor desempeño que la renta variable emergente en lo que va de año debido a las preocupaciones de un exceso de oferta. Sin embargo, la continua reducción de la oferta a través de la disciplina de producción y la reducción del gasto de capital, están mejorando el equilibrio de mercado en las materias primas. Esto puede hacer sus precios puedan equiparar a los de la renta variable emergente. 

#2: el mayor interés de los inversores

Los inversores han pasado a ver con mejores ojos los ME debido principalmente a lo relativamente atractivo de sus rendimientos y las bajas valoraciones en comparación a los mercados de países desarrollados y otras clases de activo. Además, las salidas de capital los fondos de los ME se han revertido desde mediados de 2015. De acuerdo a los datos de movimientos de capital del Investment Company Institute, los fondos sobre los mercados emergentes globales registran $9 mil millones de entradas netas en lo que va de 2017. Esta tendencia también se reproduce en los mercados de deuda emergente y en los fondos de divisas.

El cambio en el interés de los inversores por los ME también puede impulsar los capitales hacia los fondos y activos de las materias primas. Aunque éstas representan actualmente una alternativa barata a la renta variable emergente, aún están expuestas a factores similares con una alta correlación. Asimismo cuentan con la ventaja de que pueden utilizarse como un modo alternativo de ampliar aún más la exposición a los emergentes, pues en general suelen estar infraponderadas. 

En última instancia, esto último factor respaldaría a sus precios.

 

 

#3: la oferta de las materias primas afectada por la fortaleza de los tipos de cambio emergentes
Si bien los precios de las materias primas se mantienen en niveles históricamente bajos, la depreciación cambiaria en varios países emergentes ha sido en los últimos años un salvavidas para muchas economías productoras de materias primas. Esto ha contribuido a una reducción de sus costes de producción, permitiendo una mayor rentabilidad a pesar de la caída de los precios.

Sin embargo, la depreciación cambiaria extrema que ha beneficiado a economías productoras de materias primas, ha comenzado a revertirse por el debilitamiento del dólar, la demanda de activos de activos emergentes de alto rendimiento y mejora económica de los países emergentes. Después de que los tipos de cambio de Rusia, Brasil y Sudáfrica (los principales productores de materias primas) se depreciaran en casi un 60%, desde entonces se han recuperado en un 26%, 27% y 17%, respectivamente.

El coste medio de producción de muchas materias primas se mantiene por encima de los precios actuales del mercado. Esto ha sofocado la rentabilidad de los productores de todo el mundo a medida que continúan reduciendo los costes para preservar los márgenes de beneficio. Si las monedas emergentes continuasen fortaleciéndose, los precios de las materias primas se verían impulsados por las perspectivas de una producción menor.

#4: aumento del gasto en infraestructura 
Se prevé que el gasto global en infraestructura aumente en los próximos años, lo que podría proporcionar una mayor demanda de materias primas. Es probable que los mercados emergentes, particularmente China e India, tengan una participación importante en el gasto mundial en infraestructura.

De acuerdo con el análisis del McKinsey Global Institute, China tiene margen para reducir la escala de sus gastos al 5.5% del PIB entre 2016 y 2030, pues apunta a un nivel más bajo de crecimiento económico. Sin embargo, esto implicaría que el gigante asiático pueda aún gastar $950 mil millones al año, superando así  los $829 mil millones gastados en 2013

Según un informe de la firma KPMG, se espera que la producción manufacturera de la India crezca del 17% del PIB, al 25% para 2025. Esto implicaría un aumento anual del 8% de la demanda de metales industriales como el aluminio, el cobre, el zinc y el plomo.

#5: el crecimiento de la clase media emergente
La clase media mundial continúa creciendo a una tasa sin precedentes y se espera que las economías emergentes crezcan al 6%, impulsadas por China, India y el sudeste asiático en comparación con el 0.5% de las economías desarrolladas (Fuente: The Brookings Institution).
Esto afecta de manera muy significativa a la demanda mundial de materias primas, ya que puede aumentar proporcionalmente con el crecimiento demográfico, los ingresos y la mejora de la calidad de vida. Se espera que el consumo de materias primas como la soja, el maíz y el trigo aumenten a causa del mayor consumo de los emergentes.

 

A medida que aumenta el PIB per cápita, las exigencias y preferencias de los consumidores son mayores. Esto implica cambios en la demanda de las materias primas, así como en la de los bienes de lujo y discrecionales. La materia prima más común a ser sustituida inmediatamente bajo este potencial contexto, son los granos por la carne. Esto no sólo aumenta la demanda de ganado sino también la de granos para alimentar a un mayor número de animales.