Ha sido un año terrible para la renta variable hasta el momento, marcado por la ralentización de China y la caída del petróleo. Los bancos europeos, expuestos a los mercados asiáticos y la preocupación por el crecimiento global, han sido duramente golpeados.
 
Un cóctel peligroso de los costes de litigio, las tasas de interés negativas en Europa y un panorama económico sombrío han obligado al mayor prestamista de Alemania, Deutsche Bank, a anunciar su primera pérdida anual desde 2008. Mientras Deutsche Bank, por ejemplo, ha visto cómo sus acciones se desplomaban en torno al 50% desde el pasado mes de julio, Credit Suisse ha visto caer a sus acciones en torno al 40%, a pesar de la insistencia de la compañía en defenderse e igualar a la entidad con una "roca sólida".
 
Sin embargo, aunque estamos preocupados acerca de las tasas negativas ante los ya bajísimos tipos de interés, dado que es un nuevo y desconocido territorio para la banca europea y qué impacto va a tener, pensamos que el sector bancario europeo no está tan mal. El sector está haciendo frente a un complicado ambiente regulatorio, pero si nos fijamos en su valoración en estos momentos está extremadamente barata, por lo que la banca debería rebotar.
 
Creemos que tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Japón (BoJ) seguirán ayudando al mercado y continuarán lanzando más medidas. Los bancos centrales deberían frenar las tasas negativas e implementar otras herramientas, pero no cabe duda de que Mario Draghi se encuentra en una situación muy precaria.
 
Las acciones de los principales bancos europeos han llegado a “tocar fondo” y están preparados para una recuperación. Más medidas de relajación cuantitativa (QE) por parte del Banco Central Europeo así como una remontada del mercado asiático también impulsaría al instante la perspectiva para los bancos. Es importante que los inversores a la hora de fijarse en la banca europea, lo hagan también desde una perspectiva teniendo en cuenta los datos y fundamentales macro europeos. Entre los últimos datos macro del viejo continente, las ventas de coches en Europa, por ejemplo, han subido un 6,3%, la tasa de empleo está cayendo y está aumentando el crédito de los bancos, evidencias de que el sector bancario no puede estar tan mal y puede ser un sector para comprar.