MADRID, 22 SEP. (Bolsamania.com/BMS) .- Habilidad y astucia. Además de la siempre presente determinación, estas dos nuevas palabras se han introducido en el vocabulario del president de la Generalitat cuando habla de lo que hace falta para celebrar la consulta en Cataluña el 9 de noviembre. Y en ellas está fundamentando la estrategia que despliega el govern y que se centra ahora en cuándo se publicará la ley de consultas en el Diari Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC). Después, se enfocará en cómo convocar la consulta, aunque haya suspensión.
Desde la aprobación el viernes 19 de la ley por el Parlament de Cataluña, dispone el Ejecutivo catalán de 15 días para hacerla oficial. Una vez publicada, hay otro paso por dar: la firma del decreto de convocatoria de la votación del 9 de noviembre en sí. ¿Cuándo? Pues está claro que a eso juega Mas ahora mismo, al despiste, a tensar los nervios del Ejecutivo central que, según fuentes del ministerio de Justicia, ha tenido a los abogados del Estado trabajando todo el fin de semana y a diversos funcionarios “de guardia” por si acaso había que convocar un Consejo de Ministros a todo correr.
Y mientras tanto, el presidente Mariano Rajoy empieza un viaje oficial a China, que dejaría a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con el papel de ser quien tenga que presidir este Consejo, que se celebrará de urgencia, y firmar la impugnación ante el Tribunal Constitucional. El TC, por su parte tiene pleno de martes a jueves, pero sus magistrados también podrían verse especialmente para este asunto durante el fin de semana.

EL AS EN LA MANGA DE MAS
La Generalitat tendría vías alternativas de convocatoria de consultas
Los políticos pro consulta, en especial el president de la Generalitat, pero también el líder de ERC, Oriol Junqueras, se han esforzado en repetir que se podrá votar. Salvador Cardús, miembro del Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN) -el organismo asesor del govern para el camino a seguir hacia la independencia-, aseguró a Bolsamania que “votaremos de una manera u otra”. “Si no es el 9-N será a través de unas próximas elecciones que convocará la Generalitat, pero se encontrará la manera para que se pueda expresar la voluntad de cambio en las urnas”, explicó.Lea también: Salvador Cardús: "Aunque gane el no, la referencia para Cataluña seguirá siendo que Escocia ha podido votar"
De hecho, un informe de este organismo señala que ante la negativa del Estado a convocar la consulta, la Generalitat podría emplear “vías alternativas de convocatoria de consultas, a través de consultas no oficiales o elecciones plebiscitarias que podrían ser implementadas mediante declaraciones unilaterales del Parlamento”.
ELECCIONES PLEBISCITARIAS EL MISMO 9 DE NOVIEMBRE
Es la opción que se perfila como más plausible y, jugando de nuevo con los tiempos, aún hay margen para convocar los comicios el 9 de noviembre, ya que se tiene que llamar al electorado entre 40 y 60 días antes de la fecha.
Hay margen para convocar las plebiscitarias el 9-N
A través de esta vía, el CATN explica que “se respeta la legalidad” y “ garantiza la viabilidad práctica”, “la participación de todos los ciudadanos” y la “imposibilidad de la deslegitimación de los resultados”.
En este caso, lo más probable es que todos los partidos favorables a la consulta, o al menos ERC y probablemente ICV-EUiA y CUP presenten una lista junto a CiU con el único punto en el programa de declarar la independencia de Cataluña.
CONSULTA A CARGO DE LA ANC Y ÒMNIUM CULTURA
El informe del Consejo Asesor de la Transición Nacional valora, como alternativa, que la organización de la consulta corresponda a “entidades de la sociedad civil, a pesar de contar con el apoyo indirecto de la Generalitat y los ayuntamientos”. Es decir, que la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Associació de Municipis per la Independència (AMI), se encargaran de todo el dispositivo electoral, incluso de la campaña.
Sin embargo, alerta el informe del CATN que esta opción entraña riesgos como la “confrontación total con el Estado” o la “fácil campaña de desprestigio de los actores e instituciones contrarios a la consulta”. También preocupa de esta opción una “previsible escasa o insuficiente participación, deslegitimación de los resultados -también en la esfera internacional-, problemas logísticos de organización, etc.”.
En cualquier caso, se espera que antes de este viernes se desatasque esta fase del proceso y pueda seguir la contrarreloj para frenar la consulta del 9 de noviembre el Estado español.