La incertidumbre polítca y macroeconómica no evita la subida. Una vez conocida la noticia, la libra se recupera y roza los 1,31 dólares. Por su parte, la Reserva Federal trata de enviar un mensaje de estabilidad, coherencia e independencia de los anuncios vía tweet del presidente de su país, Donald Trump, que no esconde su ira ante el temple de Jay Powell.

El Banco de Inglaterra ha decidido, finalmente, subir los tipos de interés al 0,75%. Era previsible pero no estaba del todo claro que se decidiese a hacerlo. Existiían algunas dudas al respecto,-explican los expertos de Link Securities- ya que algunos economistas consideraban que una nueva subida de tipos de interés no es apropiada ante el reciente descenso de la inflación y ante el reto que supone el proceso del brexit, sobre el que todavía no hay ninguna visibilidad de cómo se va a producir. Incertidumbre que “en sí misma supone un lastre para la economía británica al desalentar la inversión empresarial.

Para sorpresa del mercado, los nueve consejeros han votado a favor de subir los tipos de interes,  a pesar del signo mixto de los últimos datos macro y de la incertidumbre que generan las negociaciones sobre el Brexit.

Una vez conocida la noticia, la libra se recupera y roza los 1,31 dólares.

El banco británico ha mostrado cautela en su hoja de ruta y recuerda que los tipos de interés se iran subiendo gradualmente. Sugiere, además, que una subida al año podría ser suficiente para que la inflación alcance el objetivo. En sus estimaciones de IPC, el regulador británico pronostica que en 2019 se encaminará hacia el 2,2% y será en 2020 cuando alcance la meta del 2%.

Por su parte, la Reserva Federal (FED) tiraba anoche de autocontrol para mantenerse en el guion y no ceder al ruido provocado por el proteccionismo de su presidente, Donald Trump. Mientras tanto, en Europa, se espera que el Banco de Inglaterra (BoE) suba sus tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 0,75%, tras su aplazamiento en la reunión del pasado mes de mayo.

 

La FED no se amilana ante las fanfarronadas de Donald Trump ni las caídas de las bolsas

“Ayer no fue realmente un día para un cambio de dirección en la Reserva Federal”,  comenta James McCann, economista Senior Global de Aberdeen Standard Investments. Según McCann, Jay Powell busca brindar un mensaje claro y coherente a los mercados sobre las perspectivas políticas y no dejarse influenciar por los datos a corto plazo o el flujo de los mercados. “Los inversores entienden cuál es el enfoque de Powell, por lo que en gran medida ignorarán su declaración”.

Para el experto de Aberdeen va ser interesante ver qué dice Fed de aquí a septiembre, cuando se espera que el banco central anuncie una tercera subida de tipos en 2018. “Jay Powell ya ha despertado la ira del presidente por subir los tipos. Esta interferencia política es claramente inútil, pero puede volver a medida que se acerque septiembre”, explica. En última instancia, McCann no cree que los tweets de Trump hagan que Jay Powell cambie de opinión, pero sí que será una prueba de su temple para “navegar el campo minado de preguntas al que inevitablemente se enfrentará”.

En el  comunicado sobre política monetaria,  con pocas novedades respecto al de junio, la Reserva Federal califica como "fuerte" el crecimiento y la creación de empleo, lo que garantiza su estrategia de seguir subiendo los intereses "de manera gradual".  

De hecho, las cifras macro publicadas este miércoles confirmaban la ralentización de las economías europeas, mientras que la economía estadounidense se mantiene “a toda máquina”, dicen los expertos de Link Securities. En ambos casos destacan las tensiones en la cadena de suministro, la escasez de materia prima y las consiguientes presiones inflacionistas en los costes de aprovisionamiento, que las empresas están intentando traspasar a sus precios finales. Para la CFA de esta firma, “se podría traducrir en un importante repunte de la inflación más adelante, por lo que debe ser un punto de atención a seguir en los próximos meses”.

Tal y cómo adelantaba el consenso, la reunión de la Fed no tuvo impacto en la evolución de las Bolsas ayer. Su preparación del terreno para la subida de tipos en septiembre, parece estar prácticamente descontado por el mercado.

De ser así y volver a subir tipos finalmente en septiembre, esa sería su octava subida desde diciembre de 2015. “Lo que ocurre –explica Luis Peña, gestor de Banca de Fidentisis Gestión,  es que el mercado ha descontado que las subidas de tipos a partir de entonces, es posible que sean menores porque pueden coincidir en el tiempo con una desaceleración, sino recesión, de EEUU. Según Peña, hay indicadores que lo anticipan, como la pendiente de la curva americana, que ha estado estrechándose en los últimos meses.

 

Desde la entidad holandesa Rabobank se cree que “el ciclo de subidas de tipos de la Fed ha contribuido a la inversión de la curva de tipos y afirman que según el cálculo de su modelo econométrico para la curva de tipos en EEUU sugiere que la Fed tiene cuatro subidas de tipos más por delante antes de que la curva  se invierta y señale otra recesión” a principios de 2021. Según el banco "las proyecciones del FOMC (inflación PCE en el 2,1% y tipos de interés en el 3,4%)  son “una receta para el desastre”.

Escenario de EEUU con el que trabaja la FED

Las últimas referencias en EEUU, en lo que se refiere a datos económicos, llegaron ayer del mercado laboral. El informe de la consultora privada ADP mostró la creación de 219.00 nuevos puestos de trabajo en julio. La cifra supera la previsión del consenso de 186.000 y supone un máximo durante los cuatro últimos meses.  

Este viernes el departamento de Empleo del Gobierno, dará a conocer el informe oficial.  El consenso espera la creación de 190.000 empleos y una bajada de la tasa de paro hasta el 3,9% desde el 4%. Además, anticipa que los salarios repuntarán un 2,7% en tasa interanual.

Este miércoles también se conoció el ISM manufacturero de julio que decepcionó a los los inversores, al bajar hasta 58,1 desde 59,5 frente al repunte de hasta el 60,2 que esperaba el consenso.

Mientras tanto, algunos asesores de la Administración Trump abogaban por incrementar desde el 10% hasta el 25% los aranceles que EEUU planea imponer sobre $ 200.000 millones de importaciones procedentes de China. Algo que confirmó , tras el cierre de Wall Street, el representante de Comercio de EEUU, Robert Lighthizer; las empresas estadounidenses tienen hasta el 5 de septiembre para hacer llegar sus comentarios al respecto.

Los índices bursátiles estadounidenses cerraron de forma mixta, con el Dow Jones ligeramente en negativo, el Nasdaq en positivo y el S&P 500 prácticamente plano. Así –explican desde Link Securities- los valores industriales se vieron presionados a la baja por las mencionadas tensiones comerciales, mientras que los valores tecnológicos subieron, celebrando los buenos resultados publicados el día anterior por Apple, cuyas acciones se revalorizaron casi un 6% para cerrar marcando un nuevo máximo histórico. Tesla publicó los suyos, con unas pérdidas crecientes, pero un menor consumo de caja, lo que llevó a sus acciones a subir cerca de un 5% en operaciones fuera de hora.

Así, parece que el sector tecnológico se recupera del bache de la pasada semana.