El índice Dow Jones de Industriales cerró con avances del 2,6%, gracias a los datos positivos relativos a la economía de Estados Unidos y pese a que General Motors declaró la mayor quiebra industrial en la historia de este país. El Dow terminó a 8.721,44 puntos.
En cuanto al resto de indicadores, el Nasdaq ganó el 3,06% y llegó a 1.828,68 unidades, el nivel más alto desde el 13 de octubre, mientras que el selectivo S&P 500 subió el 2,58% (23,73 puntos) y quedó en 942,87 enteros, el cierre más elevado desde el 5 de noviembre.

Con ayuda de algunos datos sobre la actividad manufacturera en Estados Unidos y a los gastos en construcción en los dos últimos meses, que sorprendieron de manera favorable a los inversores, Wall Street consiguió terminar al alza. Otras cifras referidas a los ingresos y los gastos de los consumidores en abril también fueron mejores que el mes anterior y de lo que preveían los expertos.

Ese escenario económico de fondo animó las compras pese a la declaración oficial en quiebra de General Motors.
Las acciones de esta empresa quedaron en 75 centavos, después de negociarse a un mínimo de 27 centavos y a un máximo de 1,01 dólares en su última jornada de vida en el parqué neoyorquino y en el índice Dow Jones de Industriales, del que ha formado parte durante más de ocho décadas.

Será sustituida en el indicador a partir del próximo lunes por el fabricante de redes informáticas Cisco Systems, cuyas acciones se revalorizaron el 5,41%.


El fabricante de aluminio Alcoa, con un alza del 6,62%, fue la empresa que registró un mayor avance en el Dow, seguida de Boeing, con una ganancia del 6,35%, y de Caterpillar, que se revalorizó el 5,89%.

La jornada fue también positiva para otras empresas de los sectores industrial, como la química Dupont, y de tecnologías, incluido United Technologies, empresas que se apreciaron en torno al 5% en ambos casos.

El precio del barril de petróleo de Texas subió un 3,42% en el mercado neoyorquino de materias primas y cerró a 68,58 dólares, el valor más elevado desde el pasado 4 de noviembre.

La deuda pública a diez años bajaba de precio y ofrecía una rentabilidad del 3,67%.