Una de las novelas más leídas y traducidas de la historia ha sido “Los tres mosqueteros”. Novela que formaba parte de una trilogía escrita por Alejandro Dumas y que se publicó por primera vez en Julio de 1844.
En ella se narraban las aventuras de un muchacho que quería ser miembro de la compañía de los mosqueteros del Rey Luis XIII de Francia. En dicha compañía, existía un compromiso leal por parte de todos los miembros hacia sus colegas por el que se comprometían a luchar protegiendo a todos incluso con sus propias vidas. Es el clásico “Uno para todos y todos para uno”


Esa misma, salvando las distancias, es la idea por la que nació la Unión Europea. Visto el destrozo que se hizo en el continente en las dos guerras mundiales y viendo que a raíz de ello, Europa perdería la hegemonía mundial, se trató se fortalecer las relaciones entre los países de la Europa occidental.  Entonces fue unión territorial, política, monetaria, económica y ahora, parece ser que también unión fiscal y bancaria. Como no, tras un desastre, en este caso financiero. Y es que últimamente se oye mucho eso de “no hay dos sin tres…” aunque por otros motivos quizá menos loables, pero con igual o mayor repercusión.

Habiendo como hubo, guerras mundiales, se pierde poder y por tanto, se intentan unir fuerzas para ser o parecer más fuertes. Habiendo como hay, guerras especulativas contra los CDS de los países, se pierde dinero y todos tenemos que arrimar el hombro hasta sangrar.

Ese “arrimar el hombro” se materializa en que cada mosquetero europeo debe reducir del gasto y aumentar los ingresos. O lo que es lo mismo, dejar de derrochar en unas cosas (sean o no necesarias), y subir los impuestos tanto directos como indirectos, recurso fácil donde los haya, pero efectivo.

Porque, no nos engañemos, la unión fiscal no es más que tener una fiscalidad más similar entre los países miembros. El IVA medio en Europa está en el entorno del 21% mientras que España tiene un general del 18% desde hace justo 2 años (subiendo desde el 16%). Es por eso, que a nadie debería sorprender que se “animara” a nuestro país a subir este impuesto por puro compañerismo. Y más cuando se presta 100.000 millones de euros a nuestro sistema financiero.

También la unión bancaria es positiva si ésta se entiende como una unidad de criterios a la hora de conceder riesgos, ratios de solvencia (Basilea III), y supervisión constante de forma estricta de las actuaciones de los diferentes miembros.

Los eurobonos, el supervisor bancario europeo y el tesoro del euro entre otras opciones de las que se habla, van encaminados al mismo punto cada vez menos lejano. Todas esas medidas están encaminadas a unificar la zona euro y a dar una imagen solvente ante Richelieu, el mercado en este caso. Un lobo con piel de cordero que, dado el poder que tiene, es mejor tener contento, sobretodo porque lo que dice va a misa…

Sin embargo, y en el fondo, la unión es de países y por extensión de ciudadanos. Y estos ciudadanos, que no son nada tontos, si ven que la carga impositiva sube, consumirán menos y la recaudación, será menor. Paradójico pero real como la vida misma. Una vida, que, en general, será más cara por IVA (tanto el normal como el reducido), la tasa Tobin y si nos descuidamos hasta el IRPF (otra vez). Así que habrá que “arrimar el hombro” pero ojo!, no hasta sangrar, que en la farmacia también nos esperan…

Realmente, la idea de unidad, de fuerza, de compromiso entre todos es totalmente defendible y hasta honorable, pero de hacerlo, como casi todo, es mejor hacerlo bien y cuanto antes.

No se deben lanzar mensajes que ejerzan de parche, sino actuar sobre el problema. En gran parte todo lo que ha pasado se debe a que el que ingresaba 100 gastaba 110 y si necesitaba más lo pedía prestado porque “seguro que ganaré 120”…¡ Y lo peor es que se lo daban! Antonio Machado escribió “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Y es verdad, pero también hay que saber a dónde se va y procurar no mirar al suelo. Por un lado, se va a la soberanía nacional y por otro a ceder competencias a Europa por el bien de todos. Qué elección tendrá cada uno se verá en breve.

A pesar de cómo acabe todo, creo recordar que la novela acababa con los mosqueteros muy amigos, todos juntos y acordándose de, en qué momento, quién salvó la vida a quién. Y es que ya uno de los mosqueteros (D´artagnan Merkel) dijo el Viernes que “no habrá prestación sin contraprestación”, es decir, uno para todos…