¡Qué complicado! y ¡qué quebraderos de cabeza!. Es difícil elegir qué carrera estudiar, pero no lo es menos decidirse sobre qué camino tomar al concluirla. Sobre todo, si el estudiante no tiene en sus manos las herramientas y las claves necesarias para poder tomar, con propiedad, la decisión más acertada. ¿Cómo enfocar la carrera profesional una vez terminada la formación? ¿cómo enfrentarse a una realidad laboral tan competitiva en nuestros días?. Evidentemente no son iguales las perspectivas laborales en todas las profesiones. Algunas exigen un alto grado de especialización y, en casi todas, la experiencia es un grado incuestionable. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si es difícil acceder al primer empleo, hacerlo con experiencia previa es, poco menos que, “surrealista” en muchos casos. Lo dicen los expertos, hay que procurar hacer prácticas durante la carrera. Y si no ha sido posible, después de obtener el título.
No obstante, especializarse o buscar empleo inmediatamente al concluir los estudios es, desde luego, una opción personal. Yolanda Carrillo, directora del área de orientación y empleo de CEPYME en Aragón recomienda, al terminar la carrera, “realizar cursos de postgrado, masters o, saltos entre carreras para especialización -carreras de segundo ciclo- para prepararse mejor para lo que va a venir después”. Titulación que debe acompañarse de idiomas y de conocimientos informáticos, “algo imprescindible en los tiempos que corren -a su juicio- al igual que conocer los procesos de selección de las empresas y saber elaborar correctamente un curriculum”. Carrillo aconseja también realizar prácticas no laborales “algo muy valorado por las empresas”, subraya. Las estadísticas son curiosas. Un titulado con FP encuentra trabajo en menos de 3 meses desde que concluye sus estudios. Y, además, lo hace con una alta remuneración. Sin embargo, a un titulado superior va a costarle una media de tres años encontrar empleo en su campo. Y la remuneración será más baja aunque, a largo plazo, experimentará un mayor desarrollo en su carrera profesional. En la banca, por ejemplo, se tiende al pleno empleo. Carmen Suárez, directora de recursos humanos de Bankpime señala que “el sector requiere de especialización en muchos casos –los nuevos profesionales deben dominar el asesoramiento de calidad en productos financieros-, lo que está haciendo que haya más puestos vacantes”. Las grandes y las pequeñas entidades, además de las cajas, abren cada año miles de oficinas “lo que exige personal con un nivel de estudios, bien en derecho, económicas, empresariales o, carreras afines y, preparado para la atención al público”. Suárez explica que Bankpime ha optado por crear una mini-escuela para surtir al sector de profesionales cuya preparación no se limite, exclusivamente, a los estudios universitarios “además de ayudar al mercado a abastecerse de buenos profesionales de la banca, cubrimos nuestras vacantes”, apunta. En opinión de Javier de Juan, editor de la guía "Elige lo que quieres ser", “vivimos en una sociedad muy exigente con un ciclo más corto de vida profesional y, continuo de formación”. Y recuerda que un gran porcentaje de los estudiantes se ve obligado a trabajar y, no a seguir con sus estudios complementarios después de la carrera “por una razón económica”, señala. El experto cree que “el tiempo de independencia de un profesional se retrasa hasta grados absurdos desde el punto de vista sociológico”. “Buscan unos recursos económicos, pero muchas veces eso es paralelo a la experiencia”, indica. Y añade que esto hace que “se pongan a trabajar y se hagan el master con los años –hay masters que exigen una experiencia profesional”. Para este editor, hay una factor desvirtuado y es “el nivel económico de la generación que se incorpora al mundo del trabajo que –a su juicio- hay que ajustarlo”. Señala que “no se puede empezar ganando 1.500 euros y, seis u ocho años después multiplicarlo por diez”. Y aventura que “la competencia con el mundo oriental va a exigir mayor nivel de preparación en la carrera universitaria en Europa y en España –sin olvidar lo fundamental que es disponer de cultura general-”, añade . Una opción más arriesgada y, que exige de un alto nivel de decisión es la de crear un negocio propio al acabar los estudios. Carmen Suárez, de Bankpime señala que “lo importante es analizar la viabilidad de la idea y, que lo de asociarse para minimizar riesgos y completar conocimientos puede ser, desde luego, una buena alternativa”. En cualquier caso, concluye “habrá que buscar financiación, sin olvidar que algunas empresas pueden ponerse en marcha con muy poco capital”. Otra opción, son las franquicias.